Recursos Humanos RRHH Press. La tecnología y la automatización de numerosos procesos están provocando cambios importantes en el funcionamiento interno de las compañías -ahorro de costes, mayores márgenes...- y, al mismo tiempo, están exigiendo la figura de un nuevo perfil directivo que traiga en su ADN otro estilo de liderazgo.
'Top-down' y 'bottom-up', términos que se refieren a estrategias de comunicación y procesamiento de la información, son también, según la consultora Talentoscopio, “perfectamente aplicables para explicar cómo ha variado en los últimos años la gestión del liderazgo. Hemos pasado, o mejor dicho estamos pasando, de un modelo 'arriba-abajo', basado en las órdenes y las instrucciones explícitas, al 'abajo-arriba', que se caracteriza porque reclama al directivo que escuche más a su equipo”.
“El directivo del futuro, además de guiar e influir positivamente en su equipo, debe crear un clima de trabajo que transmita la motivación, la ilusión y la pasión por el proyecto. Un entorno que aúne el pensamiento estratégico, con el analítico y el enfoque social con el colaborativo", ha explicado la asesora de talento y fundadora de Talentoscopio, Marta Díaz Barrera.
Según Talentoscopio, el perfil del nuevo líder empresarial reúne tres rasgos clave o inteligencias: la emocional, la cultural y la generacional.
La Inteligencia Emocional, popularizada por Daniel Goleman en los años 90, está de plena actualidad, según Talentoscopio, “a la vista del giro que ha dado el mercado laboral”. Esta inteligencia se caracteriza por tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que se soportan en el trabajo, acentuar la capacidad de trabajar en equipo, adoptar una actitud empática y social que brindará mayores posibilidades de desarrollo personal y participar, deliberar y convivir con todos desde un ambiente armónico.
La Inteligencia Cultural, por su parte, es la habilidad para reconocer, leer y adaptarse a otras culturas, detalles o aspectos a veces imperceptibles, logrando que la efectividad directiva no esté comprometida cuando se interactúa con personas de otros países o nacionalidades.
La Inteligencia Generacional, por último, para saber encauzar el talento de cada una de las generaciones que integran el equipo (Generación X, millennials...), para evitar conflictos ante distintas maneras de pensar.
“El nuevo estilo de liderazgo reclama, ante todo, humildad y respeto, inspiración y desarrollo de los profesionales, porque en el epicentro están las personas, y cuando el talento es tenido en cuenta, se multiplican los beneficios en todos los aspectos, en términos de retención de empleados, de resultados, de incremento de la facturación, de innovación y creatividad. El liderazgo feliz y las competencias digitales son las nuevas ventajas competitivas para el CEO del siglo XXI”, concluye Díaz Barrera.
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