lillyRRHH Press. Javier Ellena, vicepresidente de Lilly en Europa, participó la semana pasada en la graduación de la promoción 2.010 del Executive MBA del IESE en Madrid, la 28ª, en la que repasó la historia de su compañía, su desarrollo actual y las líneas de trabajo para el futuro, y destacó los principales criterios de dirección que pueden orientar en su carrera a los graduados.

Durante su lección magistral, Ellena aclaró que "no nos encontramos en un momento puntual de cambio, sino que siempre son nos encontramos cambiando: nuestro entorno cambia, nosotros cambiamos y debemos ser capaces de reorientar la estrategia, adaptarnos a las circunstancias, redefinir el rumbo correcto y llevar a la compañía en esa dirección".

 

Comunicación directa y continua con los empleados

Algunas de las principales recomendaciones de Ellena a los recién graduados del IESE fueron "no tener miedo a dirigir equipos con talento", cuidar al equipo, que es "donde se encuentran realmente los problemas y las soluciones a todos los problemas de la empresa", formarles, exigirles, apoyarles, cuidarles; "además de trabajar con los empleados, conviene realizar celebraciones con ellos y pasar buenos momentos con el equipo de trabajo".

Ellena destacó especialmente la importancia de la comunicación en la empresa. "La comunicación es fundamental en el mundo de la empresa -afirmó-, y debe ser continua. La dirección debe comunicar siempre porque todo empleado debe saber lo que debe hacer en cada momento. Así se puede tener una empresa realmente alineada. En la comunicación es mucho más importante escuchar que hablar. Durante diecinueve años me reunía todos los días con todos los empleados de la empresa, en grupos pequeños. Incluido el turno de noche. Cuando la empresa creció mucho ya no fue posible, pero sigo reuniéndome con muchos de los equipos. Escuchar y tener en cuenta lo que dicen los empleados ayuda a conocer la realidad de la empresa, los problemas y las oportunidades, hablar y escuchar aumenta la credibilidad, porque se acierta más y porque los empleados comprueban si uno hace lo que dice. Es mucho más creíble lo que uno hace que lo que uno dice", aseveró.

 

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