contabilidadRecursos Humanos RRHH Press. 8 de cada 10 autónomos, pymes y emprendedores no cobrarán sus facturas de julio por la excusa de las vacaciones. Así lo asegura IciRed, empresa especialista en reclamación de impagos.

La morosidad, en notable crecimiento estos últimos años por la crisis, pone en jaque a una parte importante de las empresas y autónomos del país. IciRed ha elaborado un informe del que ha extraído las excusas más empleadas por los morosos para no abonar sus facturas.

Según datos de la compañía, el 53% de los impagos se producen por deudas en cadena. El moroso carece de recursos para pagar sus facturas porque, a su vez, a él se le adeudan pagos. Esto implica falta de liquidez a la hora de tener que hacer frente a las facturas.

Por otra parte, el 24% de los impagos vienen dados por descuidos, falta de planificación en las empresas o, simplemente, por “olvidos intencionados”. El cliente demora el máximo posible los plazos para abonar sus facturas, mostrando un claro desinterés y obligando al acreedor a “perseguir” al moroso para que le abone la factura adeudada. Un administrativo de vacaciones o, simplemente, “olvidarse” de pagar la factura en época estival porque viene mal pagarla en estas fechas son las excusas estrella.

El estudio concede el tercer puesto a aquellos que utilizan el desgaste como técnica para no pagar. Clientes insatisfechos que se niegan a pagar por el producto o servicio contratado, van dilatando en el tiempo los pagos con la excusa de su insatisfacción. Este tipo de impago supone el 22% de la morosidad.

El 1% restante se atribuye a excusas variadas y sin representatividad significativa. IciRed completa el estudio, además, analizando la repercusión que estos impagos tienen sobre las pequeñas empresas y autónomos. Generalmente han pagado el IVA de sus facturas emitidas, y esto les coloca en delicadas situaciones económicas, pudiendo caer en el bucle de impagos por no poder hacer frente a sus proveedores.

Enrique Zarza, Director y Fundador de IciRed, explica que “la tasa de morosidad en el país ha crecido en los últimos años con motivo de la gran crisis económica que hemos sufrido. Nos llama la atención que la morosidad es más alta en los casos en que lo ofertado es un servicio, por encima de un producto. Al cliente le parece más justo pagar por un producto, aunque salga malo, que por un servicio, siendo esto último más complicado de satisfacer a los clientes”.

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