imagen de la noticiaRecursos Humanos RRHH Press. No tiene por qué ser habitual, pero puede suceder que en nuestro entorno de trabajo tengamos que tratar con un tipo de compañero conocido como 'tóxico' o 'vampiro energético', caracterizado por tener un papel poco colaborativo, enarbolar con asiduidad el papel de víctima y cimentar sus contribuciones sobre el trabajo, una tarea o la empresa, en la crítica, tanto a las acciones de directivos y superiores directos como de sus compañeros.

¿Cómo reaccionar ante un compañero que responde a estas características? Javier González, CEO y coach en el Instituto Superior Magna Coaching, sugiere:

Mantener la distancia emocional. Si tratamos de ayudarle, nos quitará la energía, la alegría y nos sumirá en la desesperación y la falta de control. Solo logrará que nos sintamos mal y que, a la postre, tendamos a ayudar a alguien que, en su momento, hablará mal de nosotros.

Evitar conversar a solas con esa persona. Además, como no sabemos lo que podrá comentar sobre nosotros o nuestro trabajo, es importante que quede constancia por escrito y con copia a los interesados de cualquier comunicación que se mantenga con él/ella.

Establecer una actitud positiva y de crecimiento personal con todos los miembros del equipo, incluso con la persona tóxica, aunque sepamos que no lograremos nada con ella. Esta actitud es fundamental para que el equipo pueda seguir creciendo sobre una dinámica donde estén presentes la eficacia, la confianza entre compañeros y el establecimiento de objetivos comunes que se traduzcan en logros.

Por último, González señala que liderar el crecimiento personal de todos los miembros del equipo es parte del crecimiento como grupo. Los empleados tóxicos minarán esa labor y no reconocerán éxitos ni verán posible alcanzar objetivos. Cambiarlos no es posible, pero sí limitar su daño.

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