imagen de la noticiaRecursos Humanos RRHH Press. Dicen que la creatividad es la capacidad para generar nuevas ideas, y que la inteligencia es la capacidad para resolver problemas. Si juntamos ambas capacidades, podemos obtener la inteligencia creativa, que sería la base para generar, dentro de la empresa, algo tan importante como es la innovación.

La inteligencia creativa, según Alan J. Rowe, profesor emérito de prestigiosas escuelas de negocios y directivo de importantes multinacionales americanas, se basa en las ganas de conseguir algo diferente.

La innovación empresarial no es solo un ejercicio teórico, la innovación es la capacidad de comercializar con éxito una novedad, ya sea en el ámbito económico o social, de modo que se aporten soluciones inéditas a problemas que existen o que están por venir. En definitiva, es la capacidad de transformar las ideas en riqueza o en valor.

La inteligencia creativa se centra en la personalidad, en la forma de pensar, en la capacidad de asumir riesgos, en la actitud que impulsa a los individuos a conseguir objetivos relevantes. Podríamos decir que la llave que abre la puerta de la inteligencia creativa es la pasión por conseguir algo nuevo o diferente.

Y la pasión de los miembros que forman una organización empresarial a menudo está ligada a la capacidad que tiene esta organización para construir y transmitir una visión clara, es decir, la facilidad para transmitir el sentido de su existencia como empresa. Cuanto más se identifiquen los miembros de una organización con su visión, más predisposición existirá a crear nuevas formas de conseguir valor para la empresa.

La creatividad es un impulso interior que siente el individuo, y, por lo tanto, es algo exclusivo de cada ser humano. Se puede estimular o potenciar dependiendo del entorno social, del ambiente de trabajo o de las herramientas comunicativas que lo envuelven. Por lo tanto, en función de estos factores externos, el individuo estará más o menos motivado para analizar la información y aplicarla a buscar soluciones concretas sobre situaciones que él vive o siente.

La inteligencia creativa utiliza recuerdos, enseñanzas, códigos mentales que quedan registrados en el subconsciente de cada persona y que ésta ha ido asimilando de forma selectiva. Esto es lo que hace que varias personas tengan impresiones o, incluso, lleguen a conclusiones distintas tras haber leído un libro o visionado la misma película.

Colaboración en la innovación

Precisamente por este motivo, es importante, en el desarrollo y la explosión de la inteligencia creativa, la cooperación y la capacidad de compartir. Existen tres motivos principales para utilizar un modelo colaborativo en el proceso de innovación:

  • Cada uno de nosotros puede ver las cosas de manera distinta en función de su experiencia de vida. Este factor es importante a la hora de aportar pensamiento lateral o ideas no convencionales.
  • Los perfiles de personalidad de las personas son distintos: unos son más emprendedores e inspiradores, otros más científicos, otros más sociales y comunicativos, otros más perseverantes, otros más intuitivos e imaginativos…etc. La interacción de perfiles aporta visiones más globales e integrales en la resolución de problemas.
  • El conocimiento, además de ser muy extenso, está muy fragmentado y repartido. En este sentido, la cooperación permite organizarlo, filtrarlo y ponerlo al servicio de los objetivos que se persiguen.

El siglo XX fue el de la creación de productos en masa que iban dirigidos a ser consumidos también en masa. La eclosión de la revolución industrial, con la fabricación en serie y el desarrollo de la sociedad, permitió que el consumo pasara a formar parte de la necesidad vital del individuo.

El siglo XXI será, posiblemente, el siglo de la innovación en masa. El desarrollo de Internet y el despliegue de una red de comunicaciones global, que pronto facilitará el acceso a toda la población mundial vía satélite, están facilitando que constantemente surjan nuevas ideas, y, lo que es más importante, que estas ideas se compartan libremente entre muchas personas, un hecho que nunca antes se había producido.

Actualmente, lo importante en una empresa no es tener a la gente más creativa e innovadora; lo que realmente importa es estar atento a las nuevas ideas que surgen en cualquier rincón del planeta e integrarlas en tu empresa. Éste es un cambio radical, ya que el conocimiento ha dejado de ser piramidal y encapsulado para servir a los intereses de algunas corporaciones y se está convirtiendo en algo compartido y colaborativo.

Un ejemplo muy claro lo encontramos en el sistema operativo Linux, que es un sistema abierto que se retroalimenta a través del conocimiento compartido. Nos encontramos frente a un proceso de socialización del conocimiento donde la finalidad no es tanto la generación de riqueza, sino, más bien, el reconocimiento personal de la creatividad.

Esta globalización de la creatividad y del conocimiento probablemente nos llevará a una innovación en masa que permitirá multiplicar exponencialmente el desarrollo de la civilización. Por este motivo, no en vano, algunos expertos vaticinan que, durante este siglo, la humanidad avanzará lo mismo que ha avanzado durante los últimos 20.000 años.

David Martnez

David Martínez García - Socio Director en AddVANTE

 

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