Recursos Humanos RRHH Press. Un estudio desarrollado en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), titulado 'Diagnóstico socio-económico sobre las políticas de empleo en España, 2012-2014', pone de relieve la necesidad de potenciar las políticas activas de empleo y un modelo productivo más sostenible.
El estudio, realizado por un equipo de sociólogos, economistas y juristas del Institut d’Estudis del Treball de la UAB con el apoyo de la Obra Social “la Caixa”, ha analizado las políticas de empleo desarrolladas en España entre 2012 y 2014, periodo en el que el desempleo ha alcanzado la cifra de seis millones.
En este periodo, la recuperación económica ha ido acompañada de una creación de empleo caracterizada por su extrema precariedad, y por el mantenimiento de altos niveles de desempleo de larga duración. Según informa la UAB, ello es debido, por un lado, a la reducción en la duración media de los contratos temporales, y, por otro, a la extensión de la contratación a tiempo parcial, mayoritariamente femenina e involuntaria.
Precariedad de las prestaciones
Ante esta situación, el estudio de la UAB constata una disminución en la cobertura de las políticas pasivas, ya que solo el 20% de los parados cobran sus prestaciones por desempleo, y otro 24% cobran subsidios de 426 euros, siendo estas cifras insuficientes para mantener a los desempleados y a sus familias en un nivel de bienestar mínimamente aceptable.
Por otra parte, los datos apuntan que el empleo creado se concentra en muy pocas actividades: el 12,5% solo en servicios de comidas y bebidas. Si se añade administración pública y defensa, comercio al por menor y actividades de construcción, se constata que uno de cada tres nuevos empleos creados pertenece a esas actividades.
Las políticas industriales aplicadas no han contribuido a transformar la base de especialización de la economía española y el nuevo crecimiento está teniendo lugar, sobre todo, por una recuperación que sigue el patrón del modelo anterior, lo que sugiere la posibilidad de reaparición de problemas futuros y de límites a la expansión del empleo.
Austeridad, reforma laboral y menos políticas activas
Las políticas de austeridad han recortado servicios públicos y reducido significativamente las inversiones públicas promotoras de empleo. La reforma laboral facilita el despido, debilita la negociación colectiva y da a las empresas la posibilidad de fijar salarios y condiciones descolgándose del convenio. Las políticas activas se han reducido en un 50%, de manera que, a pesar de los altos niveles de desempleo, se dedican menos recursos para fomento de la contratación y se forman menos parados.
La garantía ofrecida a los jóvenes es empleo temporal de breve duración, mientras que las políticas activas ofrecidas a las mujeres se reducen al empleo a tiempo parcial, mientras que para los desempleados mayores de 50 años apenas hay propuestas.
Sugerencias de mejora
Del análisis se derivan unas sugerencias encaminadas a mejorar la eficacia y calidad de las políticas de empleo. Por ejemplo, la inversión y el apoyo público deberían jugar un papel clave en la consolidación de un modelo productivo más sostenible. La regulación del mercado de trabajo debería volver a propuestas negociadas con los actores sociales. Las políticas activas deberían jugar un papel más relevante, con mayor acercamiento al territorio y con mayor dotación de recursos.
Además, las políticas activas y pasivas podrían tener mayor vinculación, aunque manteniendo las garantías básicas de los parados, mientras que los servicios de empleo territoriales, con más recursos, deberían jugar un papel más fuerte de intermediación.
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