Redacción. La inteligencia artificial (IA) está transformando la forma de trabajar y, con ello, plantea a las organizaciones un nuevo reto: gestionar la creciente carga cognitiva de sus empleados.
Según datos de Quantum Workplace analizados por Steelcase, el 45 % de los trabajadores que utiliza inteligencia artificial de forma intensiva afirma experimentar síntomas de burnout, frente al 38 % de quienes recurren a estas herramientas de manera ocasional.
La oficina como herramienta para reducir la sobrecarga cognitiva
El debate sobre la inteligencia artificial suele centrarse en la tecnología, pero el verdadero reto está en las personas. "Las organizaciones necesitan espacios que ayuden a gestionar la complejidad del trabajo actual, equilibren la concentración, la interacción y la recuperación mental, y permitan desarrollar aquellas capacidades que siguen siendo exclusivamente humanas, como la creatividad, el pensamiento crítico o la colaboración", explica Alejandro Pociña, presidente de Steelcase.
Para la compañía, la oficina deja de ser un lugar pensado únicamente para ejecutar tareas y pasa a convertirse en un entorno diseñado para favorecer la reflexión, el intercambio de conocimiento y la toma de decisiones.
Ante este escenario, el diseño de los espacios de trabajo cobra otra dimensión. La investigación señala que alternar durante la jornada entre distintos entornos —espacios para la concentración, áreas colaborativas y zonas de descanso— ayuda a reducir la fatiga derivada de la exposición continuada a pantallas y del uso intensivo de herramientas digitales.
Elementos como el confort acústico, la luz natural, la ergonomía, los materiales naturales o la posibilidad de elegir el espacio más adecuado para cada actividad contribuyen a mejorar la atención y la recuperación mental.
Al mismo tiempo, las organizaciones refuerzan los espacios destinados a la interacción presencial, que gana valor como lugar para debatir ideas, resolver problemas complejos, compartir conocimiento y fortalecer las relaciones entre equipos.
Oficinas preparadas para la nueva era del trabajo
Como respuesta a esta transformación, Steelcase impulsa el concepto AI-Ready Spaces, oficinas concebidas para adaptarse a las nuevas formas de trabajar mediante una combinación de diseño flexible, análisis de datos y tecnología inteligente.
Estos espacios incorporan herramientas capaces de analizar cómo se utilizan las oficinas en tiempo real, optimizar la reserva de salas, recomendar el entorno más adecuado para cada tarea y facilitar una convivencia más fluida entre el trabajo presencial, híbrido y digital.
El objetivo no es únicamente mejorar la eficiencia de los espacios, sino crear entornos capaces de responder a las distintas necesidades cognitivas de las personas a lo largo de la jornada: momentos para concentrarse, colaborar, aprender, descansar o interactuar con la inteligencia artificial sin que ello suponga una sobrecarga adicional.
Además, la incorporación de soluciones de visualización de contenidos generados por IA está transformando la dinámica de trabajo en equipo, al permitir compartir información en tiempo real, agilizar procesos y potenciar la creatividad colectiva.
Las organizaciones apuestan, asimismo, por entornos específicos para la formación y el desarrollo continuo, conscientes de que la cualificación constante será clave en un contexto tecnológico en permanente evolución. Todo ello se apoya en un principio fundamental: la flexibilidad, con espacios capaces de adaptarse con rapidez a nuevas necesidades y formas de trabajo.
"La oficina del futuro no competirá por ofrecer más tecnología, sino por ofrecer mejores condiciones para pensar, crear, colaborar y tomar decisiones", concluye Pociña.