imagen de la noticiaRecursos Humanos RRHH Press. Acabar con la reputación digital de una empresa hackeando un vídeo de su canal de YouTube y generando 'dislikes' puede empezar a ser la pesadilla de muchas marcas.

Así lo predice el especialista en marketing digital, web 2.0 y redes sociales, Juan Merodio, quien, además, ha sufrido esta mala praxis en primera persona. "No es de extrañar que se empiece a atacar la reputación online de un video de YouTube hackeándolo para hacerlo desaparecer. El principal objetivo de este tipo de acciones es reportar, mediante malas prácticas, que el video no es adecuado en cuanto a contenido. De esta forma se logra que toda la viralidad orgánica que tiene, desaparezca, se baja radicalmente el número de visualizaciones y, posteriormente, que YouTube lo elimine de su plataforma, con el consiguiente perjuicio que esto conlleva para el propietario del video", explica Merodio.

Un hackeo que apenas cuesta dinero a quien lo lleva a cabo, pero que puede causar grandes pérdidas a quien lo sufre, tanto en su reputación como en su cuenta de resultados. "Echar piedras sobre la reputación de un tercero sin dejar huella sale demasiado barato. Tanto es así que me atrevería a decir que cualquier persona con dudosa ética empresarial puede beneficiarse jugando al ataque de su competencia. Y es que se pueden comprar, a través de tarjeta bancaria, dislikes (no me gusta) en videos de YouTube en cuestión de minutos por menos de 0,01 euros cada uno. Realmente me parece una práctica muy grave en la que YouTube debe tomar serias cartas en el asunto, porque puede llegar a convertirse en una auténtica pesadilla para una empresa", advierte Merodio.

En cuanto a quién puede hackear un vídeo en YouTube, para Merodio la respuesta puede estar en algún competidor o en “alguien que decide invertir tiempo en hacer daño al buen trabajo de otro en lugar de hacer bien el suyo. El problema de estas prácticas es que YouTube es el único que puede ponerle freno, y desde la parte afectada no permite hacer ningún tipo de rastreo para ver el origen, ya que, en mi caso particular, los dislikes están repartidos por ciudades de todo el mundo".

Sobre lo que se puede hacer para contrarrestar esta mala práctica, Merodio aconseja, en primer lugar, "reportarlo a YouTube. Mi pregunta es si dicha red responde. Yo, de momento ya lo he hecho, y sigo a la espera de respuesta por su parte. Mientras se pueden incentivar los "me gusta", pero eso no valdrá de nada. Solo queda la resignación".

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