EP. El director ejecutivo de la Fundación Española de Economía Aplicada (FEDEA), Pablo Vázquez, ha valorado este miércoles que la reforma del sistema de pensiones presentada por el Ejecutivo central "va en la buena dirección, porque es lo que hay que hacer", pero "se queda corta".En declaraciones a los medios de comunicación en Zaragoza, Vázquez ha opinado que "es una reforma esencial para nosotros por motivos demográficos y de estabilidad fiscal" y que la propuesta "va por la buena dirección, porque es lo que hay que hacer, pero se queda un poco corta".
"Ante el problema demográfico que tenemos, elevar la edad de jubilación hasta los 67 años no es la solución, hay que hacer más cosas porque puede incluso llegar a ser injusto para algunos colectivos", ha indicado y ha añadido que, "además de eso habría que ampliar los años de cómputo para que haya mayor proporcionalidad entre lo que la gente ha cotizado y lo que va a percibir, así como establecer un sistema automático que evite las complejidades del Pacto de Toledo, como en Alemania o Suecia, que se ajuste a cambios demográficos o económicos".
Pablo Vázquez ha afirmado que la reforma laboral puesta en marcha por el Gobierno también "es insuficiente" porque aborda los costes de despido, que es "un tema relevante" pero sus resultados no se conocerán hasta dentro de "cinco o diez años". "Hay que hacer otras reformas que son relevantes para que la gente cree empleo como actuar sobre la contratación, porque España tiene un problema muy serio con la contratación temporal y hasta que eso no se supere no va a haber incentivos para formarse mejor", ha aseverado.
Negociación colectiva
En segundo lugar, el director ejecutivo de FEDEA ha apostado por una reforma en la negociación colectiva. "Los salarios han estado creciendo al tiempo que se destruían 300.000 y 400.000 empleos por trimestre, lo que no tiene ningún sentido económico; cuando en otros países se ha ajustado ante la crisis de manera distinta en salarios y horas de trabajo, aquí hemos ajustado echando a los contratos temporales y esto no es una buena manera", ha lamentado.
En este sentido, ha puesto como ejemplo Dinamarca, "un país con unos costes de despido prácticamente nulos y unas prestaciones por desempleo muy buenas con políticas activas". "Tendería a pensar que, aunque haya costes de despido muy bajos, está más protegido ante el desempleo, España es una isla en cuanto a su regulación laboral si la comparamos con el resto de Europa y deberíamos pretender que nuestra regulación laboral fuera más parecida", ha opinado.
Ha explicado que el resto de países "tienen una negociación colectiva o muy centralizada o muy descentralizada pero no a nivel intermedio como en España". "Aquí los convenios más importantes son los provinciales y allí o los del Estado o los de empresa, lo que permite que, a nivel general, se internalicen los problemas de la economía y que, a nivel de cada empresa, se tomen medidas", ha expuesto.
Ha añadido que en Europa cuentan con "unas prestaciones por desempleo importantes pero que llevan aparejados unos compromisos en un tiempo más limitado que el nuestro y unas políticas activas mucho más agresivas que buscan lo que realmente al trabajador le hace falta".
En cuanto a la labor de la Universidad en la formación de futuros trabajadores, ha opinado que "no puede ser un sitio que capacite a alguien para un trabajo concreto, sino para que pueda desarrollar el trabajo durante 40 ó 50 años, dar herramientas para que pueda desarrollarse a lo largo de su vida", por lo que ha señalado que "la universidad española ha mejorado, pero tiene por delante el reto de la excelencia".