Redacción. La inteligencia artificial (IA), las presiones económicas y la evolución de las expectativas de los trabajadores aceleran la transformación de la función de recursos humanos. Así lo recoge el informe HR Monitor 2026, elaborado por McKinsey & Company, según el cual las organizaciones deben pasar de una gestión centrada en procesos y puestos a modelos basados en capacidades, anticipación de necesidades y colaboración entre personas y agentes de IA.
El documento señala que los mercados laborales internacionales muestran signos de estabilización y una dinámica más favorable para los empleadores. Persisten, sin embargo, brechas entre las prioridades estratégicas de las organizaciones y su capacidad para llevarlas a la práctica. En ese escenario, la IA puede cambiar no solo la eficiencia de los procesos, sino también la forma en que las empresas planifican sus plantillas, desarrollan capacidades, atraen talento y organizan el trabajo.
De la planificación por puestos a la gestión de capacidades
El informe apunta a la necesidad de una planificación del talento más estratégica y orientada al largo plazo. A escala internacional, el 46 % de las empresas sigue planificando sus plantillas por puestos concretos y solo el 22 % utiliza un enfoque basado en competencias.
Según estimaciones de McKinsey Global Institute recogidas en el estudio, hasta el 30 % de las horas trabajadas en Europa y Estados Unidos podrían automatizarse para 2030 con una adopción moderada de la IA. Más del 70 % de las competencias actuales seguirá siendo relevante, aunque casi todas las profesiones verán modificada la combinación de tareas entre personas y sistemas inteligentes.
Entre las capacidades más demandadas por los responsables de recursos humanos, la resolución de problemas encabeza el ranking de competencias de futuro, mencionada por el 44 % de los encuestados. Le siguen la creatividad, que sube del quinto al segundo puesto respecto a 2025, y el análisis de datos e IA. La alfabetización digital registra el mayor avance, de la posición 20 a la sexta, mientras que habilidades técnicas como el desarrollo de software pierden peso relativo a medida que los sistemas de IA asumen nuevas tareas.
Amaia Noguera, socia de McKinsey & Company, afirma que «la función de Recursos Humanos se encuentra ante uno de los mayores puntos de inflexión de las últimas décadas. La inteligencia artificial no solo está transformando las tareas y competencias que necesitan las organizaciones, sino también la manera en que personas y tecnología trabajan conjuntamente. En este contexto, Recursos Humanos tiene una doble oportunidad: liderar la transformación del talento y de los modelos organizativos, y demostrar el potencial de la IA reinventando sus propios procesos. El reto ya no consiste únicamente en gestionar personas de forma eficiente, sino en anticipar las capacidades del futuro y contribuir directamente a la transformación estratégica del negocio».
La IA agéntica: entre la adopción y el impacto
Respecto a la IA agéntica, el informe sostiene que su valor no reside en superponer agentes a los procesos existentes, sino en rediseñarlos de principio a fin, redefinir las responsabilidades de personas y tecnología y establecer modelos de gobernanza que permitan una colaboración eficaz entre ambas partes. En España, el 32 % de las empresas declara utilizar soluciones operativas de esta tecnología en recursos humanos, y un 53 % adicional está explorando o desarrollando proyectos piloto. En Francia y Bélgica, la adopción operativa alcanza el 19 %.
Solo el 10 % de los responsables de recursos humanos en España considera que la IA agéntica ha tenido ya un impacto transformador en el conjunto de su función, un porcentaje superior al de Francia, Italia, Bélgica y Países Bajos. McKinsey interpreta la diferencia entre adopción e impacto como uno de los principales retos: pasar de la experimentación a una transformación efectiva de los modelos de trabajo.
En el plano internacional, las organizaciones cuentan con soluciones operativas de IA en el 28 % de los procesos de recursos humanos, y otro 37 % permanece en fase piloto. En Europa continental, la adopción operativa se sitúa en el 23 % de los procesos, frente al 43 % de China.
Según estimaciones de McKinsey recogidas en el informe, aproximadamente dos tercios de las tareas actuales de recursos humanos podrían automatizarse, lo que liberaría capacidad para actividades de mayor valor estratégico y para ofrecer experiencias más personalizadas a los empleados. En selección, el documento cita el potencial de la IA desde la elaboración de ofertas y el análisis de candidaturas hasta la evaluación de competencias y la comunicación con los aspirantes. Fases como el cribado, la evaluación y las entrevistas presentan un potencial de automatización de al menos el 60 %.
El estudio advierte, no obstante, de que estas herramientas requieren procesos bien diseñados, supervisión humana y una adecuada gobernanza de los datos, ante las exigencias regulatorias y los riesgos de discriminación asociados a su uso en decisiones de contratación.
Formación: días de aprendizaje y brechas en competencias de IA
En materia de formación, el informe identifica una desconexión entre la prioridad estratégica que las empresas conceden al aprendizaje y la experiencia real de sus empleados. A nivel internacional, el 24 % de los trabajadores asegura no haber recibido ninguna formación en los últimos doce meses, porcentaje que sube al 35 % en Alemania y Países Bajos. Además, los responsables de recursos humanos estiman que sus empleados reciben una media de 6,2 días de formación al año, mientras que los trabajadores declaran 3,4.
España figura entre los países analizados con mayor actividad formativa, con una media de 4,4 días anuales por trabajador, frente a los 2,5 de Alemania. Con todo, el 25 % de los empleados españoles afirma no haber dedicado ninguna hora a formarse durante el último año.
En formación sobre IA generativa, el 31 % de los trabajadores en España declara haber recibido formación formal, el 26 % ha participado solo en conversaciones informales y el 44 % no ha recibido ninguna. España supera la media europea de formación formal, situada en el 25 %, pero queda por debajo de China, donde la cifra llega al 49 %.
McKinsey sostiene que el reto no consiste solo en aumentar los días de formación, sino en que el aprendizaje se traduzca en nuevas capacidades y mejoras del desempeño. El informe recomienda medir el impacto real del aprendizaje en lugar de la participación, vincular el desarrollo de competencias con las necesidades del negocio e integrar la formación en IA en los itinerarios de desarrollo profesional.
En el ámbito del seguimiento, el 58 % de los empleados recibe feedback formal una o dos veces al año y uno de cada cinco afirma no haber mantenido ninguna reunión de seguimiento profesional o de desarrollo de carrera en el último año.
Para McKinsey, las organizaciones que integren la planificación estratégica del talento, el desarrollo continuo de capacidades y la transformación de sus modelos operativos estarán mejor posicionadas para convertir el potencial de la IA en valor sostenible para el negocio.