RRHH Press. El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, hizo entrega el lunes en Toledo de la séptima edición de los Premios Abogados de Atocha, que han recaído en los sindicalistas Nicolás Redondo Urbieta y, a título póstumo, en Marcelino Camacho.El Premio Internacional Abogados de Atocha fue creado por el Gobierno de Castilla-La Mancha en enero de 2002 como reconocimiento a aquellas personas, colectivos e instituciones que hayan destacado en la defensa de los derechos humanos y las libertades públicas. Se rinde homenaje a los nueve abogados laboralistas de CCOO, cinco de los cuales fueron asesinados a finales de los 70 por un grupo de extrema derecha, y reitera el rechazo a la violencia que en su momento expresó la ciudadanía española, su voluntad de paz y de democracia.
Barreda destacó durante el acto la lucha de los galardonados por las libertades, asegurando que "a ellos les tocó levantar el asociacionismo obrero de la hecatombe de la Guerra Civil y de la represión franquista, y hubo otros a los que nuestra memoria puede rendir hoy tributo, así como hay otros y habrá otros, porque el sindicalismo no es solo del ayer, sino que es una institución también para el futuro".
La parte más emotiva del acto fue protagonizada por la viuda y la hija de Marcelino Camacho, que repasaron algunos de los momentos más emotivos de la vida de este sindicalista que recorrió las cárceles españolas y que tampoco se libró del exilio."Toda mi vida he luchado, pero cuando mejor he luchado ha sido cuando he tenido al lado a ese profesor que ha sido para mí, no tenía miedo a nada y cuando no entendía una cosa se sentaba al lado mío, cogía dos o tres libros y empezaba a leerme y a explicarme", explicó la viuda, Josefina Samper, que no pudo evitar emocionarse ante el recuerdo de la lucha que ella misma, junto a muchas otras mujeres de presos políticos, desempeñó al lado de su marido en defensa de la libertad.
Por su parte, el que fuera dirigente de UGT, Nicolás Redondo, aprovechó la ocasión para agradecer al Gobierno de Castilla-La Mancha, así como a su presidente "y compañero" José María Barreda, el honroso galardón que, dijo, "más que a un mérito personal le corresponde a los miles y miles de sindicalistas anónimos que con su dedicación y entrega han conseguido mantener una UGT viva, abierta y reivindicativa". Para Redondo, la distinción que hoy le fue entregada supone en gran medida el símbolo del sacrificio y la entrega de unas personas que, recordó, dieron su vida a la recuperación de nuestras libertades democráticas".