RRHH Press. La agitación política en El Cairo y otras ciudades de Egipto está llevando a las empresas a revisar la idoneidad de sus políticas de gestión del riesgo y sus coberturas de seguro. Los recientes sucesos demuestran que los casos de violencia política pueden producirse en cualquier momento y sin previo aviso, incluso en países que eran considerados como relativamente estables. De hecho, las empresas que invierten, fabrican o comercializan en mercados emergentes son cada vez más conscientes de que el panorama de riesgos al que deben hacer frente se está agravando día a día.“En el caso de Egipto, Marsh ya está trabajando con empresas de todos los sectores (desde el sector petrolero y gasístico, hasta el turístico o el inmobiliario, pasando por las firmas de servicios profesionales), afectadas por los actos de violencia política. Las empresas con intereses en la zona deberían estar recabando ya toda la información que les sea posible para preparar los procesos de reclamación, de forma que puedan ser indemnizadas por sus aseguradores”, afirma Santiago Herrero, Director de Riesgo Político de Marsh España.
Proteger a empleados y activos estratégicos
“Los incidentes de Egipto deberían hacer que todas las compañías con operaciones en mercados emergentes revisaran la adecuación de sus estrategias de gestión de riesgos. Las empresas necesitan tener planes para poder proteger “in situ” tanto a sus empleados como sus activos estratégicos”, continúa Herrero.
Las pérdidas a las que deben enfrentarse las compañías afectadas por el riesgo político abarcan desde la interrupción del negocio hasta robos, daños a la propiedad, posibles pérdidas de contratos comerciales de importación o exportación –que pueden perjudicar el flujo de caja- y, como no, el coste de evacuar y repatriar a sus empleados.
“Algunas empresas que tenían contratado el seguro de terrorismo se han encontrado sin cobertura tras sufrir disturbios civiles (por ejemplo, los vividos en Tailandia el pasado año) por la falta de acuerdo a la hora de calificar si los hechos fueron actos de terrorismo o de violencia política. Las empresas deben asegurarse de que tienen cubiertos una amplia gama de eventos para reducir la incertidumbre ante las posibles calificaciones de un suceso (violencia política, acto de terrorismo, disturbio civil...)”.