Recursos Humanos RRHH Press - IESE Business School ha presentado esta semana el estudio ‘Liderazgo en una sociedad conectada: ¿Estamos preparados?’, elaborado por el Centro Internacional de Investigación de Organizaciones (IESE-IRCO), Coca-Cola y la consultora Persona Metaplacement.
El estudio forma parte de un proyecto impulsado por las tres entidades participantes que tiene como objetivo analizar en profundidad los cambios que se están produciendo en las organizaciones como consecuencia de las tecnologías 2.0. Desde este punto de vista, se ha identificado un nuevo perfil competencial denominado Liderazgo Abierto o Liderazgo 2.0.
Entre sus múltiples conclusiones, el trabajo de investigación señala que el nuevo paradigma de ‘sociedad conectada’ implica la necesidad de reinventar la gestión de las organizaciones y, en especial, una nueva forma de ejercer el liderazgo dentro de las mismas.
Así, según el estudio, “la verdadera revolución se ha producido en la sociedad, no dentro de los límites de la empresa: son factores del entorno los que están empujando a las organizaciones a reaccionar”.
En este contexto, “las empresas deben adoptar una posición proactiva. Al estar la fuente del cambio en la sociedad, la rapidez con que las empresas sean capaces de adaptar su cultura y su estilo a esta nueva sociedad va a influir mucho en su capacidad para atraer y retener el talento, en especial el talento joven”.
Según el informe, “las empresas ocupan un papel cada vez más destacado en la sociedad y, sin embargo, la revolución de los medios sociales se ha producido fuera de sus límites, provocando en muchas de ellas una situación de cierto descompás respecto a la sociedad que deben corregir”. Para llevar a cabo el cambio las empresas deben tener en cuenta los siguientes puntos:
- El uso de las redes sociales desde la organización debe formar parte de una estrategia definida e impulsada desde la dirección.
- Los medios sociales deben entenderse como una herramienta para alcanzar el objetivo real: el cambio de cultura en las empresas
El concepto de ‘sociedad conectada’ no se refiere solo a la extensión del uso de las redes sociales, sino que implica la emergencia de unos valores que los ciudadanos reclaman con fuerza: transparencia, apertura e inclusión. Este es el sentido y la dirección del cambio que debe operarse en las empresas.
Los cambios producidos en la sociedad impactan en la empresa y deben producir cambios tanto en su cultura como en el estilo de liderazgo y las propias capacidades y actitudes de los empleados. La figura sintetiza los principales valores emergentes y su proyección en la empresa, el líder y los empleados.
El reto de las empresas del siglo XXI
Según la investigación del IESE, el reto que la sociedad conectada plantea a las empresas del siglo XXI supone un cambio cultural y de gestión hacia un estilo de liderazgo más acorde con los valores emergentes: inclusión, apertura, transparencia y diálogo. “En este reto, las redes sociales representan el papel de motor y palanca de cambio: no son el fin en sí mismo, sino un medio, posiblemente, el principal, para lograrlo”, asegura el estudio.
Valores emergentes frente a valores en declive

Ante este reto, las empresas pueden adoptar, según el informe, diferentes actitudes, de forma más o menos explícita:
- La estrategia del avestruz: “No es verdad, no existe este cambio en la sociedad, lo de las redes sociales y la tecnología es una moda que pasará, como tantas otras”. Adoptar esta actitud es característico de empresas con fuerte aversión al cambio. En este caso, parece claro que no estamos ante una moda y que la transformación no solo no pasará, sino que lleva ya unos años en marcha.
- La estrategia reactiva: “Si, está ahí, tendríamos que hacer algo… Habría que montar una plataforma o algo. ¡Contratemos a un becario para que lo gestione!”. El tiempo de las actitudes reactivas ha pasado. Cualquier empresa que quiera plantearse con cierta seriedad el cambio de cultura y de estilo de liderazgo que exige la sociedad conectada, debe plantear una estrategia integral desde la dirección general, implicando a todos los departamentos.
- La estrategia proactiva: “Vale, hay que tomar las riendas y hacerlo con decisión. Comencemos por saber dónde estamos y quiénes pueden asumir el papel de motores de este cambio”.
Es imprescindible identificar los perfiles que, dentro de la empresa, pueden mover e impulsar el cambio, así como saber cuáles son las áreas de mejora y las fortalezas de la compañía en este terreno.
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