El retraso de Verifactu a 2027 abre otra vez el debate respecto a la nueva normativa sobre registro horario laboral.
Redacción. La implantación del nuevo registro horario digital prevista para 2026 se ha convertido en uno de los debates más relevantes en el ámbito empresarial español.
Tras el retraso de Verifactu a 2027, la pregunta vuelve a surgir con más fuerza que nunca: ¿están realmente preparadas las empresas para asumir en un solo año otro cambio tecnológico de gran calado?
¿Están preparadas las empresas para el registro horario digital?
Según informes recientes elaborados por cámaras de comercio y organizaciones empresariales, menos del 10 % de las pymes españolas tenían listo el sistema Verifactu poco antes de la fecha inicial prevista.
La situación con el registro horario digital no parece muy diferente. Diversos estudios de digitalización empresarial estiman que más del 60 % de las pymes siguen gestionando el control horario con sistemas manuales, hojas de cálculo, firmas en papel o aplicaciones poco confiables.
La adaptación al futuro decreto ley exige tiempo, inversión y reorganización interna. La transición a un sistema de fichaje digital implica la formación de empleados y mandos intermedios, la reestructuración de protocolos o la implementación de software compatibles.
Todo ello requiere un gasto en tiempo y recursos que muchas empresas, especialmente micropymes, no tienen contemplado.
El retraso de Verifactu a 2027 abre un posible escenario
El aplazamiento de Verifactu ha marcado un precedente contundente. Si Hacienda ha reconocido que las empresas necesitan más tiempo para adaptarse a la digitalización fiscal, es lógico que Trabajo pueda verse obligado a hacer lo mismo con la digitalización laboral.
El retraso dejó claro que implementar una infraestructura nacional de control, certificación y envío de datos requiere mucho más tiempo del previsto, tanto para las empresas como para la Administración.
En el caso del registro horario digital, la situación es aún más compleja: implica gestionar millones de datos diarios sobre entradas, salidas, pausas, horas extra, descansos, teletrabajo e incidencias de jornada.
Además, fuentes del propio Ministerio reconocen que el Gobierno estudia la posibilidad de crear un sistema centralizado donde convivan datos tributarios y datos laborales, lo que permitiría a las inspecciones automatizadas cruzar información de horarios, facturación, salarios y actividad económica.
En este contexto, el retraso del registro horario digital a 2027 no solo sería posible: sería coherente con el calendario que ya ha marcado Hacienda y con la realidad tecnológica del país.
Kronjop, una solución para control horario preparada para todos los escenarios
Kronjop es uno de los mejores software de control horario de la actualidad. Ofrece una solución integral para empresas tecnológicas que necesiten una herramienta para gestión de equipos fácil de usar, flexible y escalable.
Los expertos en asesoramiento legal de Kronjop señalan que “ahora mismo todos estamos en un momento de incertidumbre: empresas, proveedores de software… incluso el propio Ministerio de Trabajo”, y añaden que “la única solución por el momento es estar preparados para cualquier cambio”.
Mirando de reojo a Europa
La Unión Europea ultima cambios profundos en los sistemas de compliance fiscal y laboral, y el ejemplo más visible es el VAT in the Digital Age (ViDA), una reforma que obligará a los países miembros a adoptar un sistema de facturación digital armonizado antes de 2028.
Si España acaba implementando Verifactu solo unos meses antes de ViDA, su vida útil podría ser mínima. Y este razonamiento está empezando a trasladarse también al control horario digital.
Bruselas ha mostrado interés en promover estándares comunes sobre trazabilidad de jornada, auditoría digital, interoperabilidad y herramientas unificadas para la protección de los trabajadores en toda la UE.
La idea de un sistema europeo de registro horario, interoperable y certificable en todos los países miembros, no parece descabellada. De hecho, va en la misma línea de lo que ya se está exigiendo en materia fiscal.
Para España, precipitar una norma nacional en 2026 sin coordinarla con el calendario europeo podría dar lugar al mismo problema que amenaza a Verifactu: crear una obligación temporal que luego haya que rehacer en poco tiempo.