Ciberseguridad e IA agéntica

Redacción. Check Point Software Technologies Ltd., proveedor global de soluciones de ciberseguridad, ha presentado una nueva categoría de protección contextual para inteligencia artificial (IA) que comprende el contexto completo, la intención y el comportamiento de un agente de IA a lo largo de múltiples pasos, lo que ayuda a evitar acciones dañinas antes de que lleguen a ejecutarse.

Según destacan desde la compañía, los agentes de IA ya operan activamente en el entorno corporativo: desde agentes de desarrollo que escriben código, acceden a infraestructuras en la nube e interactúan con repositorios, hasta agentes de productividad que procesan documentos, recuperan datos empresariales y completan flujos de trabajo.

A medida que estos sistemas adquieren mayor autonomía, los controles de seguridad tradicionales basados en reglas estáticas o firmas se van quedando atrás.

A diferencia de las soluciones convencionales que buscan amenazas en un solo prompt o archivo, Check Point Software analiza el curso completo de la actividad del agente. La tecnología evalúa constantemente la intención original del usuario, la información leída, las herramientas utilizadas previamente y la política corporativa aplicable para tomar decisiones en tiempo real.

Este análisis ayuda a identificar riesgos emergentes que nacen de secuencias de acciones aparentemente legítimas. Por ejemplo, un agente de desarrollo puede acceder a registros de producción, almacenar datos en memoria y luego intentar utilizarlos para crear un tique en un sistema público. Aunque cada paso individual parece válido, el conjunto de la secuencia genera una fuga de datos confidenciales. La protección contextual de Check Point Software identifica la relación entre estas acciones y bloquea el paso final antes de que la información salga del entorno seguro.

Esta capacidad también permite detectar cuando un agente empieza a desviarse de la tarea solicitada por el usuario o cuando es víctima de un ataque de inyección indirecta de prompts. Si un documento malicioso instruye a un agente a extraer credenciales mientras realiza un resumen, el sistema detecta que dicha acción no corresponde a la intención original y la detiene.

"Los agentes son útiles porque encuentran enfoques que no anticipamos. Con un conjunto de reglas estáticas, la protección se limita a lo que previmos al escribirlas. Un modelo de seguridad que evalúa la tarea completa contrasta cada acción con lo que el usuario pidió y evita las que no encajan. Eso es lo que el mercado exige y por qué esta capacidad es determinante", afirma Ofir Israel, vicepresidente de I+D en Seguridad de IA de Check Point.

Para evitar cuellos de botella en la automatización, Check Point Software realiza estas evaluaciones de seguridad en aproximadamente 50 milisegundos. Esto permite aplicar la prevención en el "último momento responsable", bloqueando cargas no autorizadas, operaciones destructivas o cambios de permisos inesperados sin ralentizar la experiencia del usuario.

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