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Redacción. España ha alcanzado la undécima posición del ranking de países del mundo más atractivos para la inversión en energías renovables, según el último informe Renewable Energy Country Attractiveness Index (RECAI), elaborado por la firma de servicios profesionales EY.

Esta edición del informe, la 55ª, analiza el impacto de la pandemia del Covid-19 y la capacidad de recuperación de los países, tanto en términos sanitarios como económicos.

Según el índice, España sobresale, tras ganar cuatro posiciones, como uno de los países más atractivos y con mayor proyección de crecimiento en materia de energías renovables.

A pesar de haber sufrido fuertemente la crisis derivada del Covid-19, el informe destaca que la política climática y energética es una de las prioridades del Gobierno, estableciéndose planes para aumentar la energía eólica y solar. Debido a estas medidas, la mayoría de los inversores son optimistas con respecto a los proyectos del sector a medio plazo.

Estados Unidos encabeza el informe RECAI por primera vez desde 2016, debido a la ampliación, a corto plazo, del crédito fiscal para la producción, y, a largo plazo, al crecimiento de la energía eólica marina, con una inversión prevista de 57.000 millones de dólares, lo que permitirá instalar hasta 30 gigavatios (GW) en 2030.

Por su parte, la inversión de China en energías renovables se ha ralentizado, ya que el gobierno espera que el mercado deje de recibir subvenciones y se oriente a un panorama más competitivo, además de una menor demanda motivada por la crisis del Covid-19.

Aunque China ha pasado a la segunda posición del índice, las previsiones son optimistas a largo plazo debido al crecimiento del mercado. Francia, que pasa de la cuarta a la tercera posición del ranking, ha consolidado precios a través de su última subasta de 1,4GW para operadores eólicos y solares, a medida que va reduciendo gradualmente su red de energía nuclear.

Mayor influencia en las compañías

El estudio revela que el cambio climático, unido a los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo -ESG por sus siglas en inglés-, cada vez son más estratégicos para las compañías, influyendo en su valor en el mercado.

Así, los inversores institucionales valoran no solo la rentabilidad de las empresas, sino también su contribución a la sociedad. Por ello, las empresas están reevaluando sus estrategias corporativas para frenar sus emisiones, mejorar su gobernanza y su divulgación relacionada con el clima.

Esta reorientación de las compañías ha determinado que las inversiones destinadas a las infraestructuras de energías renovables aumenten como medio para cubrir su exposición al clima, según el informe.

En el caso de España, el informe de EY recoge que el Gobierno presentó a la Comisión Europea su Plan Nacional de Energía y Clima, que establece el objetivo de un recorte del 23 % en las emisiones para 2030, en comparación con los niveles de 1990.

Este plan anticipa un aumento en la energía eólica de 28GW en 2020, a 40GW en 2025 y 50GW en 2030, así como en solar fotovoltaica (PV), que pasará de 8.4GW a principios de este año, a 22GW en 2025 y 39GW en 2030.

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