Avión de Ryanair

Redacción. El Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla) ha denunciado el despido de un comandante de Ryanair con base en Barcelona después de que este ejerciera las facultades que la normativa operacional y el manual de operaciones atribuyen al comandante para garantizar la seguridad del vuelo.

Según el sindicato, el origen del despido se encuentra en una operación en la que el comandante aplicó la "discrecionalidad del comandante" (commander's discretion) para completar la actividad de vuelo y, posteriormente, decidió ampliar el período de descanso de la tripulación al considerarlo la decisión más segura desde el punto de vista operacional.

Sepla sostiene que la propia comunicación remitida por la compañía reconoce que el comandante ejerció esa discrecionalidad para finalizar la operación y que después amplió el descanso de la tripulación. Estos hechos, señala el sindicato, han servido de base para el procedimiento disciplinario que ha concluido en su despido.

Para Sepla, el problema trasciende el caso individual: el mensaje que se traslada al conjunto de los pilotos es que adoptar una decisión conservadora en materia de seguridad puede acarrear consecuencias disciplinarias e, incluso, el despido.

Autoridad del comandante y presión operacional

El sindicato defiende que la autoridad del comandante no es una concesión de la empresa ni una facultad subordinada a la productividad, sino uno de los pilares de la seguridad aérea.

Según Sepla, el comandante debe poder actuar conforme a su criterio profesional, libre de presión o temor a represalias, sin verse obligado a elegir entre la seguridad del vuelo y su empleo. La seguridad aérea, sostiene el sindicato, no puede gestionarse desde un despacho ni evaluarse solo mediante estadísticas de horas de vuelo o productividad, ya que la fatiga es un fenómeno complejo cuya valoración corresponde al profesional que ha dirigido la operación.

Por ello, recuerda Sepla, la normativa europea sobre limitaciones de actividad y descanso (FTL) otorga un papel central al juicio del comandante y exige una auténtica cultura justa (just culture), en la que las decisiones de seguridad se adopten sin miedo a sanciones. Según el sindicato, este caso transmite el mensaje contrario: ampliar un descanso o declarar fatiga podría acarrear un expediente o un despido, generando un efecto disuasorio incompatible, a su juicio, con el sistema europeo de gestión de la seguridad.

Sepla ha manifestado además su preocupación por el creciente número de reuniones operacionales en las que los pilotos deben justificar sus decisiones. Estas revisiones, según el sindicato, deberían tener una finalidad exclusivamente investigadora orientada a mejorar la seguridad, pero cuando se perciben como procesos coercitivos se convierten en un mecanismo de presión que podría llevar al piloto a priorizar la continuidad operativa sobre la seguridad.

El sindicato recuerda que la presión operacional es uno de los factores humanos más estudiados en aviación, y que las autoridades aeronáuticas llevan décadas advirtiendo de la necesidad de eliminar cualquier elemento que influya indebidamente en el criterio del comandante.

Respaldo de Sepla al comandante y llamamiento a Ryanair

Para el sindicato, la seguridad aérea solo puede construirse sobre la confianza, y reclama que las revisiones operacionales se desarrollen dentro de una auténtica cultura justa, con pleno respeto a los derechos de los pilotos y con el único objetivo de reforzar la seguridad.

La Sección Sindical de Sepla en Ryanair ha comunicado a la plantilla su respaldo al comandante afectado y su intención de defender la readmisión por todas las vías legales disponibles. Asimismo, ha recordado a los pilotos que, ante cualquier duda razonable sobre su nivel de alerta o el de algún miembro de la tripulación, la decisión debe ser priorizar la seguridad y no operar.

En su comunicado, Sepla afirma que "despedir a un comandante por adoptar una decisión orientada a preservar la seguridad operacional constituye un precedente extremadamente preocupante. La seguridad aérea nunca puede subordinarse a objetivos de productividad ni a intereses operativos. El comandante debe poder ejercer las facultades que le atribuye la normativa con absoluta independencia y sin temor a represalias. Cuando se castiga a quien decide con prudencia, no solo se perjudica a un profesional; se debilita todo el sistema de seguridad sobre el que se sustenta la aviación comercial".

Sepla pide a Ryanair que rectifique la decisión y reafirme su compromiso con una cultura justa que respete el criterio profesional de los comandantes y en la que ninguna decisión de buena fe en defensa de la seguridad derive en sanción o despido.

El desenlace de este caso podría sentar un precedente sobre el margen de actuación de los comandantes en la aviación comercial y sobre el equilibrio entre seguridad operacional y presión productiva en el sector.



Utilizamos cookies propias y de terceros para posibilitar y mejorar su experiencia de navegación por nuestra web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.