ocdeEuropa Press. La Organización internacional del Trabajo (OIT) estima que tres millones de personas se queden sin empleo durante este año en los países desarrollados y la UE, que alcanzarán una tasa de paro del 8,9%, mientras que la tendencia en otras regiones se estabilizará e incluso disminuirá, según las perspectivas de su informe anual 'Tendencias Mundiales del Empleo'.

Según calcula la OIT, el número de parados en el mundo ascendió a 212 millones de personas el pasado año, tras el incremento en 34 millones de desempleados desde que arrancara la crisis a finales de 2007, y que especialmente se cebó con los jóvenes.

En este sentido, la organización constata que el paro juvenil se disparó en 10,2 millones de personas más, lo que supone un retroceso del empleo en este colectivo a niveles de 1991.

Pese a que la OIT considera que los planes de estímulos han logrado reducir una catástrofe económica de mayor calado, el director general del organismo, Juan Somavia, exigió equiparar las políticas de ayuda para generar empleo a las destinadas a salvar al sector bancario.

"En momentos en que el Foro Económico Mundial se reúne en Davos, queda claro que la prioridad política es evitar una recuperación sin trabajo", espetó Somavia, quien abogó por aunar políticas públicas e inversión privada tendentes a frenar la sangría en los mercado de trabajo, con especial atención a los jóvenes.

oit1.500 millones de empleos vulnerables

Asimismo, el informe cifra por encima de los 1.500 millones de personas los trabajadores con empleos vulnerables, lo que representa el 50,6% del total de empleados, y alerta de que 215 millones de personas estaban en riesgo de caer en la pobreza durante el pasado año.

Así, la OIT urgió implementar medidas para combatir las diferencias sociales y proteger a los ciudadanos más debilitados por los efectos de la recesión mundial.

En cuanto a la productividad laboral, el estudio precisa una disminución en todas las regiones -con la excepción de Asia Oriental, Asia Meridional y el norte de África-, lo que empeora las condiciones del trabajo.

En concreto, las mayores tasas de desempleo entre 2008 y 2009 se concentraron en las economías de la OCDE (+2,4 puntos porcentuales), que acapararon el 40% de la destrucción mundial de empleo.

 

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