RRHH Press. El 51,43% de los trabajadores afirma que este verano se va a quedar sin vacaciones a causa de la crisis, según una encuesta realizada por la empresa de Recursos Humanos Randstad a una muestra aleatoria de 1.136 personas por toda la geografía española.Este porcentaje es la media de las personas con y sin empleo, pero las diferencias son más que notables cuando se analiza la situación laboral del consultado. Un 64,91% de las personas desempleadas reconoce que se va a quedar sin vacaciones este año, ya que no ha conseguido un empleo y ésta es su máxima prioridad. Los que actualmente tienen un trabajo son más optimistas, y sólo un 35,09% de las personas que actualmente tienen empleo reconoce que este año no disfrutara vacaciones.
Los más desafortunados ante las vacaciones son los extranjeros, sin empleo, sin estudios y en el grupo de edad de entre 24 y 29 años.
Los extranjeros, los más afectados
Los extranjeros son los que más están notando los azotes de la crisis, y los que más dificultades están encontrando para acceder a un empleo: Han reducido su presencia en el mercado laboral y tienen tasas de desempleo por encima de los nacionales.
Muchos de ellos también están agotando su prestación por desempleo. Actualmente, hay 3,1 millones de personas que perciben prestaciones por desempleo, siendo acusado el aumento paulatino del número de perceptores que proceden del extranjero. Ante esta situación, es lógico que sea principalmente el colectivo inmigrante el que renuncie a sus vacaciones.
Otro factor que incide en que sean los inmigrantes los más perjudicados es su nivel educativo. La formación incide directamente en las posibilidades de poder disfrutar o no de unos días de descanso por sus vinculaciones con el mercado. Las personas sin estudios declaran en un 30,77% de los casos que tendrán vacaciones, frente al 66,25% de universitarios, por ejemplo.
Esta diferencia se encuentra no sólo en que, por lo general, a mayor nivel formativo mayor salario, sino en que son las personas con un nivel educativo superior las que han mantenido en mayor número su puesto de trabajo, o las que, en el caso de quedarse en paro, han encontrado otro más rápidamente.
Además, la estabilidad laboral está íntimamente relacionada con la formación, de ahí que, a mayor nivel formativo, mayor capacidad económica para disfrutar de vacaciones. De nuevo aquí los grandes perjudicados son los inmigrantes, ya que cuentan de media con un nivel formativo inferior o no han podido convalidar con éxito sus títulos universitarios.
El lado positivo
Sin embargo, también hay lado positivo al analizar los datos. El porcentaje más alto de personas que reconocen que sí se van de vacaciones son las españolas, con un nivel formativo alto -normalmente tituladas universitarias- y que se encuentran en el grupo de edad de entre 30 y 44 años.
Detrás de esta afirmación se encuentra una estabilidad tanto económica como laboral, ya que en este grupo de edad es en el que menos se ha reducido la ocupación, y, de hecho, ha aumentado entre mujeres de entre 40 y 44 años.
Todo indica, según Randstad, que el miedo y la preocupación se han instaurado entre los trabajadores, a pesar de que los indicadores económicos comienzan a hablar de una lenta recuperación.