imagen de la noticiaRecursos Humanos RRHH Press. Vivimos y trabajamos en un mercado laboral cada vez más flexible, pero con la rigidez de la legislación a pesar de la reforma laboral puesta en marcha en 2012.

En 2008, con dos millones más de empleados, España tuvo la misma productividad que cuando no los tenía. Y la tecnología puede hacer mucho por aumentar la productividad, pero hará desaparecer puestos de trabajo. ¿Aliada o enemiga? ¿Cómo se enfrenta España a este reto de un mundo global en el que nuestras empresas ya no pueden pensar en local?

IMF Business School ha organizado hoy un debate para analizar el impacto de las nuevas tecnologías en el empleo, en el que han tomado parte Rubén Martínez, responsable de gestión de Talento en ASTI, Paula Rodrigo, directora de RRHH de la consultora tecnológica VASS, Alejandro Touriño, abogado experto en la regulación de Internet, Ángel Hernández, socio fundador de Chatbot Chocolate, Bernardo Montero, socio fundador de Guudjob, y Lina Robles, directora de la Comisión de Expansión de WomenCEO.

El debate fue moderado por Carlos Martínez, presidente de IMF Business School, quien ha planteado si con este contexto no es sino la educación la base sobre la que se construye el futuro.

Para Bernardo Montero, hay que remontarse a 2008, con el inicio de una crisis económica por la que “el mundo reventó, y es en situaciones de necesidad cuando sale lo mejor de cada uno. A ese momento y a esa necesidad achaca el crecimiento exponencial del número de emprendedores en España, y la tecnología puede ayudarnos a ser más productivos”.

Paula Rodrigo, de VASS, señaló cómo la tecnología va a hacer que desaparezcan algunas profesiones, pero, a cambio, está haciendo que surjan nuevos perfiles. “Es en el trabajo menos cualificado donde nos tenemos que reinventar, por eso la formación es fundamental”.

“La opción tecnológica ha sido gradual y creciente, y, de hecho, las empresas más valoradas hoy y con mayor capitalización bursátil son las tecnológicas, en las que la disrupción es el pan de cada día. O los perfiles más bajos aportan un valor diferencial o tenemos un problema”, argumentó Ángel Hernández, de Chatbot Chocolate.

“La tecnología nos permite hoy autoformarnos casi en lo que queramos, y es que, actualmente, el mercado laboral va más rápido que la formación”, añadió Hernández.

“En el fondo, nada de esto es nuevo, sino una consecuencia de la propia evolución del hombre. Cada vez somos más eficientes y competitivos. Hoy hay ordenadores que piensan por nosotros, y es una idea que da cierto miedo, el mismo que tuvieron los que escribían a mano ante las máquinas de escribir”, reflexionó el abogado Alejandro Touriño.

“No se trata de máquinas frente a humanos, sino de máquinas con humanos”, puntualizó Rubén Martínez, de ASTI. Una idea a la que Lina Robles añadió la internacionalización de las empresas españolas y el empuje de las mujeres al frente de algunas de las más importantes compañías tecnológicas.

Carlos Martínez (IMF) aprovechó ese momento para recordar cómo empresas como Amazon tienen déficit de mujeres STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), y Rubén Martínez, de ASTI, explicó cómo las estadísticas reflejan que el 50 % de los futuros empleos se encuentran en este tipo de perfiles científicos.

“El 40 % de los empresarios europeos dicen que no encuentran perfiles para cubrir sus necesidades, por eso insisto en que la clave es la educación”, insistió Martínez.

Y precisamente por esa internacionalización, las empresas españolas encuentran algunas de sus dificultades. “Es complicado regular con una legislación tan rígida si tenemos referentes como el mercado anglosajón”, explicó Paula Rodrigo.

De problemas de legislación y de falta de adaptación cultural habló el abogado, Alejandro Touriño, para quien el error de partida es mantener una retribución del individuo que depende de un horario en vez de una tarea. “Con este planteamiento estamos muertos, y todo cambio tiene víctimas”, comentó.

Los ponentes coincidieron en la necesidad urgente de talento, en un país en el que se aprecia la formación para entrar en el mercado laboral pero también competencias y la actitud.

“Si un candidato me pregunta si se trabaja el viernes por la tarde lo descarto de inmediato”, comentó el portavoz de Guudjob, Bernardo Montero.

“Nuestro deber es el que reducir la distancia entre la universidad y la empresa, porque hoy parece que se valoran más las competencias que los títulos universitarios”, concluyó Carlos Martínez.

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