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Redacción. El Gobierno de Castilla-la Mancha destina más de un millón de euros a la colaboración con empresas de inserción con la finalidad de potenciar las oportunidades y los recursos de las personas con más necesidades.

Castilla-La Mancha cuenta con siete empresas de inserción social registradas que dan trabajo a un total de 19 personas que hasta el momento de encontrar trabajo estaban en riesgo de exclusión social.

La herramienta más eficaz para asegurar esta inclusión, es la generación de oportunidades de empleo, destinadas a colectivos desfavorecidos, ya que un rasgo común a casi todas las situaciones de exclusión social es la dificultad para participar en los mecanismos habituales de formación e inserción laboral.

El objetivo social de las empresas de inserción es la integración y formación sociolaboral de personas en situación de exclusión social como tránsito al empleo ordinario.

En España la Ley 44/2007, de 13 de diciembre, establece que los poderes públicos han de actuar en orden a la promoción de las empresas de inserción, mediante el apoyo a la creación y mantenimiento de las mismas, en atención a que puedan cumplir con su función social de facilitar la inserción de las personas en situación de exclusión social en el mercado de trabajo ordinario.

En este marco, el Gobierno de Castilla-La Mancha a través de la Consejería de Economía, Empresas y Empleo mantuvo contacto a finales de 2017 con las empresas de inserción existentes en la región, propiciando la publicación del Decreto 25/2018 de 8 de mayo por el que se regula, por vez primera en la comunidad autónoma, la concesión directa de ayudas para el fomento de la inserción laboral de personas en situación de exclusión social a través de empresas de inserción.

En el decreto se regularon dos líneas de subvención, la de subvención a la contratación inicial y mantenimiento de la contratación de personas en situación de exclusión social y la subvención a la contratación inicial y mantenimiento de personal técnico de acompañamiento y producción.

Las empresas de inserción registradas en la región se dedican a actividades como, entre otras, jardinería, horticultura y limpieza de comunidades de propietarios, recogida de ropa, complementos y enseres diversos para venta, hostelería, actividades complementarias al turismo rural y actividades de rehabilitación forestal, comercio justo, reciclaje y reutilización de tejido textil, trabajos de jardinería y viveros y tiendas de ropa de segunda mano para donación y venta.

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