RRHH Press. El Presidente de la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (AGETT) y miembro del Comité Ejecutivo de CEOE, Francisco Aranda, ha propuesto hoy en Oslo, en el marco de la jornada Jóvenes y Mercado de Trabajo, organizada por la OCDE para analizar la situación de los jóvenes en el empleo, que las Empresas de Trabajo Temporal (ETTs) puedan, a través de un programa piloto de tres años, ofrecer contratos en prácticas y de formación, facilitando así a estas empresas los mismos mecanismos que tienen el resto para poder integrar a más jóvenes en el empleo.Con esta medida, Aranda señala que se aprovecharía al máximo la amplia infraestructura de las ETTs y el hecho de que los jóvenes son uno de los principales colectivos con los que éstas están en contacto.
La empresa, espacio de formación
El máximo representantes de las ETTs en España también reivindicó la figura de la empresa como principal espacio formativo, complementario al de las instituciones especializadas en formación para el empleo.
Según Aranda, es imposible que haya una buena capacitación para el empleo sin una relación muy estrecha con el mundo de la empresa, no sólo por las oportunidades de prácticas reales que puede ofrecer, sino porque también aporta conocimientos, habilidades y equipamientos que disminuyen de forma importante los costes de los programas de formación. En su opinión, “para reducir el trágico desempleo juvenil en España, es necesario motivar al mundo empresarial para que se convierta en agente de formación complementario”.
Trágico empleo juvenil
Francisco Aranda aprovechó la reunión de Oslo para calificar de ‘trágica’ la situación de los jóvenes en el mercado laboral, ya que en la actualidad el 28,1% de los parados menores de 25 años busca su primer empleo y más del 67,5% de los parados jóvenes no realiza ningún tipo de formación. “Nos estamos adentrando, cada vez más, en una generación de jóvenes que ni estudia ni trabaja -generación “Ni-ni”-, y eso, además de generar problemas en el presente de tipo económico y social, cuestiona la viabilidad futura del estado de bienestar y frena el desarrollo económico. Por ello, ahora más que nunca hay que incentivar la formación continua, en base a las necesidades de la demanda empresarial, en el colectivo de los parados menores de 25 años, porque los datos nos dejan una dramática realidad que empaña nuestras perspectivas de futuro”.