RRHHpress. La Confederación Sindical Internacional (CSI) ha acogido favorablemente la decisión adoptada por los ministros de Finanzas del G20, reunidos el pasado fin de semana en St. Andrews, Escocia, de mantener el empleo como una cuestión prioritaria para la recuperación y la reforma económica, y “mantener el apoyo gubernamental a la recuperación hasta que ésta esté asegurada”.

Guy Ryder CSILa reunión decidió asimismo asignar un papel a la OIT a la hora de evaluar la eficacia de las políticas del G20 con vistas a lograr un “crecimiento fuerte, sostenible y equilibrado”, aunque los principales actores en este proceso seguirán siendo el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El claro compromiso de la reunión respecto a una reforma de las instituciones financieras internacionales ha sido igualmente muy bien acogido, lo mismo que los progresos para poner fin a los paraísos fiscales.

Sin respuestas clave

Con todo, según la CSI, la reunión de St. Andrews sigue sin haber dado respuesta a algunas cuestiones clave. Aunque los ministros de Finanzas garantizaron la respuesta y la legitimidad del G20, especialmente respecto a la reforma de las instituciones financieras internacionales, resulta particularmente preocupante para los sindicatos que el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), al que se ha asignado el papel primordial en el diseño de la nueva arquitectura para la regulación financiera, siga operando en el más absoluto secreto.

“El FSB no ha hecho ningún esfuerzo por discutir o consultar fuera de un estrecho círculo de personas, muchos de los cuales tienen de hecho gran parte de la responsabilidad por la actual crisis. El compromiso declarado del G20 respecto a la transparencia no tiene mucho sentido a menos que los gobiernos hagan que el FSB deje de funcionar a puerta cerrada y se abra al mantenimiento de discusiones y consultas”, afirmó Guy Ryder, Secretario General de la CSI.

Impuesto a las transacciones bancarias

Los sindicatos expresaron asimismo su desaliento ante la falta de progresos respecto a una tasa sobre las transacciones internacionales, defendida por el Primer Ministro británico Gordon Brown, anfitrión de la Cumbre. “El FMI, al que se ha pedido que realice recomendaciones al respecto, tradicionalmente se manifestó en contra de una tasa de este tipo, y ahora parece estar guiando al G20 hacia la adopción de una opción más diluida, que no generará muchos fondos ni conseguirá que los bancos contribuyan a financiar la salida de la crisis que ellos mismos ocasionaron. Esto no hará sino venir a sumarse a la enorme carga que tienen ya que soportar los trabajadores y trabajadoras, y contribuirá poco o nada a frenar la especulación destructiva”, comentó John Evans, Secretario General de la Comisión Sindical Consultiva ante la OCDE.

El Comunicado hecho público por la reunión de St. Andrews incluye referencias a la necesidad de garantizar financiación para hacer frente al cambio climático, pero no se realizan compromisos concretos en términos de los fondos aportados ni respecto a las reducciones de emisiones que deberán adoptarse en la Conferencia de la ONU que tendrá lugar en Copenhague el mes que viene.

“Las finanzas resultarán críticas para el éxito o el fracaso de la Cumbre del Clima de Copenhague en diciembre, y la ausencia de compromisos claros en la reunión del G20 de este fin de semana respecto a la financiación dentro de las economías industrializadas, o en cuanto a la ayuda concedida a las economías en desarrollo para entrar en una vía de desarrollo baja en carbono, no presagia nada bueno para Copenhague”, indicó Ryder.

 

Utilizamos cookies propias y de terceros para posibilitar y mejorar su experiencia de navegación por nuestra web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.