España podría crecer un 6,7 % y crear 220.000 empleos si cerrara la brecha de habilidades digitales

Redacción. España sería el país de la Unión Europea, y el cuarto de la OCDE, más favorecido, en términos de crecimiento económico y de empleo, si consiguiera cerrar el gap de capacidades digitales de su mercado laboral.

En concreto, si se produjera dicho cierre de la brecha de habilidades digitales en el año 2028, el PIB español podría crecer hasta un 6,7 % adicional en 2030 y generar 220.000 puestos de trabajo más, según las estimaciones incluidas en el informe Upskilling for Shared Prosperity, elaborado por PwC y el World Economic Forum.

Además, la eliminación de esa brecha elevaría la economía global en 6,5 billones de dólares y supondría la creación de 5,3 millones de nuevos empleos netos.

El estudio, que ha sido presentado hoy en el Davos Agenda 2021, analiza cómo el auge de la automatización y de la digitalización ha transformado el mercado laboral, impulsando la eficiencia y la productividad, pero también está creando un gran problema en todo el mundo: la falta de empleados con las capacidades digitales necesarias para los puestos de trabajo disponibles.

En términos absolutos, el upskilling digital de la fuerza laboral incrementaría el PIB español en unos 132.000 millones de dólares en 2030. Los nuevos puestos de trabajo generados supondrían un incremento del empleo del 1,2 % y la productividad aumentaría un 9,5%.

Aunque todos los sectores en España experimentarían crecimientos de la actividad relevantes, el sector más beneficiado sería el de servicios a empresas, que incluye desde los servicios profesionales hasta la externalización de cuestiones como la limpieza o la seguridad. Este sector, que en la actualidad supone el 22 % del PIB español, crecería un 7,3 %, en torno a los 32.000 millones de dólares.

A continuación, como sectores más beneficiados, se sitúan industria (+7 % PIB y unos 17.000 millones de dólares) y consumo (+6,5 % PIB y 22.000 millones de dólares).

El informe pone sobre la mesa algunas recomendaciones para poner en marcha los programas de capacitación digital de los mercados laborales de todo el mundo, destacando, entre estas, que gobiernos, empresas y el sector de educación trabajen conjuntamente, que los Estados impulsen con agilidad y rapidez las distintas iniciativas nacionales, en colaboración también con las ONG, y que las empresas incrementen sustancialmente sus inversiones en la formación de sus profesionales como algo fundamental para sus negocios.

Así mismo, pone de relieve que dotar a los empleados de todo el mundo de las capacidades digitales necesarias en los próximos años transformaría la economía mundial para hacerla más intensiva en conocimiento: las máquinas y las tecnologías se ocuparían de las labores más rutinarias y las personas, de las de mayor valor añadido.

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