Redacción. Liberar a las personas del trabajo forzoso y reintegrarlas al empleo formal podría generar un aumento del PIB mundial de 611.000 millones de dólares, según se desprende del estudio Acting Against Forced Labour: An Assessment of Investment Requirements and Economic Benefits, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
“Acabar con el trabajo forzoso es, ante todo, un imperativo humano y una obligación legal. Los beneficios financieros identificados en nuestro estudio también sugieren que tiene un claro sentido económico”, explica Francesca Francavilla, economista principal de la rama de Fundamentos de la OIT.
El informe de la OIT muestra que el coste único de la puesta en marcha de intervenciones clave para combatir el trabajo forzoso se estima en 212.000 millones de dólares, el 0,14 % del PIB mundial, aunque esta cifra solo cubre los esfuerzos específicos y no incluye las reformas políticas y legales más amplias necesarias.
“El riesgo del trabajo forzoso sigue amenazando a millones de personas en todo el mundo. Si queremos invertir esta tendencia y volver a la senda del progreso, necesitamos urgentemente invertir más en acción”, asegura Scott Lyon, investigador principal de políticas de proyectos de la OIT, Fundamentals.
El aumento previsto del PIB también supondría un incremento de los ingresos fiscales y un ahorro en los servicios destinados a las víctimas del trabajo forzoso. Estos recursos públicos adicionales podrían utilizarse para avanzar en los objetivos nacionales de desarrollo.
El informe de la OIT destaca que los resultados no pueden presentarse en términos simples de coste-beneficio debido a la necesidad de inversiones más amplias para abordar la causa fundamental del trabajo forzoso.
Más de 27,6 millones de personas están sometidas a trabajo forzoso en todo el mundo, según la publicación de la OIT 2022 Global Estimates of Modern Slavery. Esto supuso un aumento de 2,7 millones de personas en trabajo forzoso desde 2016.