Camarera sirviendo una mesa

Redacción. El subempleo afectó a más de 1,6 millones de trabajadores en España en el primer trimestre de 2026, según datos de la Encuesta de Población Activa puestos de relieve por la patronal de empresas de trabajo temporal y agencias de empleo (Asempleo).

Este fenómeno, que afecta a personas con empleo que trabajan menos horas de las habituales o de una jornada completa, pero que desean trabajar más horas, que están disponibles para hacerlo y que buscan activamente un empleo de mayor duración, se concentra especialmente en mujeres y jóvenes y en sectores con alta estacionalidad, como hostelería, comercio y servicios.

La patronal destaca, entre lo más preocupante, que los subempleados trabajaban en promedio 21,7 horas semanales, frente a las 40,1 horas que desearían, lo que evidencia una brecha de 18,4 horas semanales.

Por nivel de educación, los trabajadores con formación superior representan 576 000 subempleados (35,3 %), mientras que los de educación secundaria acumulan 498 100 (30,6 %), mostrando que el subempleo no es exclusivo de la baja cualificación, sino que refleja un desajuste estructural entre oferta formativa y oportunidades laborales.

Brechas estructurales

Por sexos, de los 1,6 millones de subempleados en el primer trimestre de 2026, un 58,4 % son mujeres, frente a 41,6 % hombres, diferencia que, según Asempleo, refleja tanto la parcialidad involuntaria como el efecto sobre el trabajo que implican las responsabilidades de cuidado y la concentración en sectores con elevada rotación.

Por edades, los jóvenes de 20 a 24 años mantienen niveles de subempleo similares a los de 2014, con cerca de 177 000 personas afectadas, reflejando la dificultad de inserción laboral en empleos de baja intensidad horaria y con poca experiencia.

En cambio, el grupo de 25 a 34 años ha reducido su subempleo un 41,4 % respecto a 2014, hasta 409 300 personas, mostrando algunas mejoras en la transición hacia empleos más estables.

Por sectores, los servicios concentran el 86,6 % del subempleo, destacando hostelería, comercio y servicios administrativos. A continuación se sitúan la industria, que reduce sistemáticamente su subempleo, mientras que la construcción registra un ligero aumento vinculado a la reactivación de la actividad constructora.

Demanda laboral insatisfecha

Andreu Cruañas, presidente de Asempleo, señala que "medir el subempleo es medir la demanda laboral insatisfecha de quienes ya están en el mercado de trabajo. Su existencia revela una asignación ineficiente entre oferta y demanda de trabajo y una intermediación laboral deficiente. De ahí que su reducción exija actuar sobre ambos planos de forma simultánea".

"El subempleo actúa, además, como amplificador de las desigualdades preexistentes. Al concentrarse de forma desproporcionada en mujeres, jóvenes y trabajadores con menor estabilidad contractual, retroalimenta trayectorias laborales segmentadas, con menor capacidad de progresión y mayor probabilidad de episodios de desempleo", destaca.

Por último, el presidente de Asempleo advierte de que "la infrautilización sistemática de la capacidad de nuestra fuerza laboral representa una pérdida de potencial económico para el conjunto del país, en un contexto en que el crecimiento de la productividad resulta clave para garantizar la sostenibilidad del estado del bienestar y la competitividad internacional".

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