La crisis del covid-19 ha impactado más negativamente sobre las mujeres por ocupar trabajos de primera línea

Redacción. La pandemia de covid-19 ha impactado más negativamente sobre las mujeres que sobre los hombres debido a que desempeñan en mayor proporción actividades de primera línea de respuesta ante la crisis sanitaria, como enfermería, con un 84,5 % de empleo femenino, o personal de residencias de mayores y personas dependientes, con un 77,8 %.

Así lo pone de relieve un estudio sobre los impactos de género de la pandemia, elaborado por la Consejería de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad de la Comunidad de Madrid para identificar las consecuencias de esta crisis en la igualdad entre hombres y mujeres, desarrollar propuestas para reducir los impactos negativos e intentar potenciar los aspectos positivos de lo ocurrido en los últimos meses.

Esta sobreexposición de la mujer, que se repite en otros servicios considerados esenciales durante el confinamiento, como el sector farmacéutico, con un 76,4 % de empleo femenino, o después del confinamiento, como es el caso de las empleadas del hogar (94 %) o el sector de la enseñanza (68 %), ha provocado un riesgo de contagio de la enfermedad mayor que en los hombres de la región.

Esta sobrerrepresentación también ha supuesto un problema para las mujeres en términos de empleo, ya que algunas de las actividades y profesiones que más han sufrido la destrucción de puestos de trabajo provocada por las medidas de lucha contra la pandemia están muy feminizadas. Es el caso de la hostelería (54% del total de puestos ocupados por mujeres), el comercio minorista (54,7 %), administrativos y servicios auxiliares (59,25 %) o el ya mencionado de empleadas del hogar.

En el extremo opuesto, en sectores que han registrado un importante auge en los últimos meses, como el de tecnologías de la información y comunicaciones, las mujeres solo ocupan un 33 % de los puestos. Pese a ello, el estudio constata que la recuperación de la contratación en los meses de mayo a julio ha favorecido más a las mujeres que a los hombres.

En cuanto a los cuidados, la irrupción del teletrabajo ha agudizado algunos aspectos negativos que han afectado especialmente a las mujeres, como el aumento de carga de trabajo o la prolongación de la jornada laboral.

A ello se suma que el grueso de las tareas del hogar, de cuidado y de apoyo a los trabajos escolares sigue recayendo mayoritariamente entre las mujeres, aunque el confinamiento ha provocado una mayor implicación de los hombres en el reparto de tareas, que se identifica como una oportunidad para alcanzar un modelo más equilibrado.

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