imagen de la noticiaRecursos Humanos RRHH Press. Los docentes expuestos al polvo de tiza pueden tener hasta cinco veces más riesgo de padecer afonías, infecciones respiratorias frecuentes, sintomatologías en las vías altas, sibilancias y bronquitis crónica.

Esta es una de las conclusiones que puede extraerse de una investigación sobre los riesgos de la exposición al polvo de tiza realizada por el Dr. José María Ramada, del Centro de Investigación en Salud Laboral (CiSAL) de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona).

La investigación fue realizada en el contexto del Master en Salud Laboral de la citada Universidad y publicada en la revista científica especializada 'Archivos de Prevención de Riesgos Laborales'.

El estudio establece que la exposición al polvo de tiza provoca una mayor incidencia de estos trastornos respiratorios en la población docente. El 68% de los maestros y profesores de secundaria que fueron objeto del estudio usaba la tiza durante al menos una hora al día y el 24% sacudía el borrador en clase, y los resultados del informe establecen que a mayor exposición al polvo de tiza había una mayor prevalencia de los citados síntomas.

Para evaluar la asociación entre la exposición al polvo de tiza y los trastornos respiratorios el Dr. Ramada envió un cuestionario a un colectivo de docentes de centros de infantil, primaria y secundaria, públicos y privados, rurales y urbanos, etc.

El cuestionario, que respondieron 420 docentes de siete colegios de las provincias de Barcelona, Girona, Navarra y Valencia, tenía el objeto de evaluar las asociaciones entre seis variables indicadoras de exposición a polvo de tiza y siete variables relacionadas con efectos adversos sobre el aparato respiratorio.

Los docentes respondieron a un total de 42 preguntas, 27 de ellas sobre salud respiratoria, 10 relacionadas con el uso de la tiza, pizarras, borradores, duración de la jornada laboral, características ambientales de las aulas, etc. y 5 preguntas sobre variables demográficas (sexo, edad, nacionalidad, talla y peso).

Los trastornos más prevalentes entre los profesores encuestados fueron afonía en el último año (sufrido por el 50%), sintomatología frecuente de las vías altas (25%) y bronquitis crónica (22%). Al asociar la prevalencia de estos trastornos con un mayor uso del borrador y la tiza en clase se observa que los profesores que declaran mayor exposición al polvo de tiza padecieron más infecciones respiratorias, (en una proporción 5 veces mayor al de los no expuestos a la tiza), sibilancias (4 veces más que los no expuestos a la tiza), sintomatología frecuente de las vías respiratorias superiores, (2,42 veces más) y afonía, (1,75 veces más).

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