La Comunidad de Madrid plantea la obligatoriedad de medidores de CO2 en la hostelería para hacer frente al covid-19

Redacción. El Gobierno de la Comunidad de Madrid ha planteado al sector de la hostelería la necesidad de hacer obligatoria la instalación de medidores de CO2 en los establecimientos de restauración para hacer frente al covid-19, una medida que, de momento, es una recomendación del Ejecutivo regional para minimizar los contagios de coronavirus.

Según ha explicado Antonio Zapatero, viceconsejero de Salud Pública y Plan Covid-19 de la Comunidad de Madrid, en un encuentro por videoconferencia con representantes del sector, el objetivo de esta medida es evitar la transmisión del virus por aerosoles en lugares cerrados, donde se ha demostrado que se pueden producir un mayor número de contagios.

El CO2 se genera por la respiración de las personas, con lo que en espacios cerrados tiende a incrementarse. El nivel del aire exterior es de 400 ppm (partes por millón), y un valor entre 500 ppm y 700 ppm sería considerado como aceptable, por lo que, en caso de llegar a 800 ppm, la ventilación sería obligatoria. Si la concentración de CO2 en una habitación sobrepasa las 1.000 ppm indicaría una mala ventilación y habría que ventilar de inmediato y al máximo posible.

Por eso se está estudiando la posibilidad de que se instalen con carácter general sensores de CO2 en espacios como restaurantes, que suelen ser utilizados durante una hora o más por grupos de personas, que, además, en este caso, se quitan la mascarilla para poder comer o beber.

Durante el encuentro también han analizado la posibilidad de colocar filtros purificadores de alta eficiencia, si bien se ha destacado por parte del Gobierno regional que la recomendación que va a primar siempre es la de garantizar la ventilación natural. De hecho, esta medida está contemplada en la última Orden que la Consejería de Sanidad ha redactado con medidas ante el coronavirus.

Por otro lado, se está estudiando también que sea obligatoria la reserva en la restauración para tener localizado un número de contacto y poder facilitar el rastreo en el caso de que fuera necesario, o pedir a los establecimientos que el sonido ambiente o los hilos musicales tengan los mínimos decibelios para que los clientes no tengan que forzar la voz al mantener conversaciones.

Por último, el Gobierno autonómico estudia también la posibilidad de instaurar en el sector una etiqueta de buenas prácticas o sello de excelencia que garantice el cumplimiento de normas de seguridad y que quede patente que los espacios ofrecen todas las garantías posibles. El Consejo de Gobierno evaluará de qué Consejería dependería la puesta en marcha de este sello.

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