Cómo teletrabajar de forma más feliz y productiva

Redacción. Nadie duda a estas alturas que el teletrabajo ha llegado para quedarse, convirtiéndose en una modalidad laboral tan válida e importante como el trabajo presencial.

Sin embargo, a pesar de que el trabajo remoto cuenta con muchas ventajas, como, por ejemplo, la de facilitar la conciliación de vida familiar y laboral, también tiene algún inconveniente, como el de incrementar la desconexión con el resto del equipo.

Por ello, para evitar que el teletrabajo se transforme en una fuente de estrés y ansiedad, es recomendable tomar las medidas adecuadas. ¿Qué podemos hacer para cuidar la salud y el bienestar de nuestro equipo en remoto?

Evitar el aislamiento social

Al trabajar desde casa es normal sentirse menos respaldado e involucrado con el trabajo. Esta desconexión emocional también afecta negativamente a la empresa, pues, a largo plazo, puede dar pie al desgaste ocupacional. Y llegados a este punto, el problema ya tiene difícil solución.

Desde Recursos Humanos, se puede proponer a los responsables que mantengan reuniones frecuentes con cada miembro del equipo y demuestren interés por su bienestar personal y laboral.

Además, se puede involucrar al equipo en las decisiones de la empresa y organizar actividades y eventos con el fin de evadirse, hablar de cosas ajenas al trabajo y aprender nuevas habilidades.

Fomentar la desconexión

Las empresas están obligadas a aplicar políticas de desconexión laboral que velen por el derecho del trabajador a no contestar llamadas ni correos electrónicos fuera del horario laboral.

Sin embargo, muchas veces es la propia persona la que no sabe desconectar, o bien acaba asumiendo más responsabilidades o carga de trabajo a causa de la incertidumbre laboral o por falta de comunicación.

Por eso, además de prevenir el aislamiento, hay que enseñar al equipo a desconectar del trabajo, ya sea mediante reuniones, charlas o comunicaciones internas.

Algunas medidas útiles, por citar algunas, especificar claramente en el calendario laboral las horas de trabajo, apagar el ordenador y desconectar las notificaciones al terminar la jornada laboral, usar un número de teléfono personal distinto al del trabajo o designar en casa un lugar concreto exclusivamente para trabajar.

Hacer pausas frecuentes

Además de tener periodos de desconexión, conviene hacer pausas frecuentes para recargar fuerzas. Es imposible mantener los mismos niveles de energía y atención durante mucho tiempo, y alargar estos periodos de concentración más de la cuenta hace que nos cansemos antes.

Lo primero es levantarse de la silla y alejarse del ordenador. Luego, se trata de aprovechar este descanso para estirarse, beber agua, descansar la vista mirando por la ventana, meditar, charlar un rato con los demás… Todo ello ayuda a retomar el trabajo con más energía.

Pero es que, además, cuando alternamos entre pensamiento concentrado y difuso, tenemos mejores ideas y somos capaces de encontrar solución a esos problemas que antes nos parecían insuperables.

Limitar las interrupciones

Es normal que, cuando se trabaja desde casa, los niños entren al despacho durante las videollamadas, el perro empiece a ladrar al otro lado de la puerta o al vecino le dé por dar martillazos en la pared durante esa reunión tan importante. Y esto es algo que todo el mundo, especialmente la empresa, debería entender y normalizar.

Claro que esto no quita que sea necesario ofrecer pautas a tu equipo para que minimice las interrupciones. Por ejemplo, explicar a la familia que es importante que respeten las horas de trabajo, porque, si no, al final, la productividad se ve afectada en detrimento de todos, ya que acabamos prolongando nuestra jornada laboral. Además, cada vez que alguien nos interrumpe, cuesta mucho retomar el ritmo de trabajo anterior.

Combatir el estrés

Hay muchas formas de reducir el estrés y recargar las pilas. Posiblemente, las más efectivas sean el ejercicio y la meditación.

Hacer ejercicio ayuda a mantener mayores niveles de energía a lo largo del día, mejora la concentración y, en consecuencia, la productividad.

Hay que tener en cuenta que el sedentarismo puede traer consecuencias negativas para la salud, desde problemas musculares hasta obesidad o hipertensión.

Meditar también mejora la capacidad de concentración y la creatividad, además de aumentar la resiliencia y la capacidad de resolver problemas, ya que evita que reaccionemos automáticamente ante los típicos “detonantes” que van surgiendo en el día a día.

Plataformas de bienestar como Mindgram hacen todo esto más fácil. En ella, el equipo puede acceder a podcasts de 5 a 15 minutos de duración con ejercicios de mindfulness y relajación, así como a talleres y sesiones para aprender hábitos saludables y controlar el estrés, entre otras cosas.

Gracias a los psicólogos y especialistas de la plataforma, el equipo siempre estará cuidado y atendido, incluso trabajando desde casa.

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