Redacción. El 76 % del personal de ciberseguridad sufrió agotamiento profesional o burnout el año pasado, y un 19 % lo padeció de manera constante.
Así se desprende de un nuevo estudio de Sophos, proveedor multinacional de soluciones de ciberseguridad, titulado The Human Cost of Vigilance, para el que ha encuestado en el primer trimestre del año a 5.000 profesionales de tecnologías de la información y ciberseguridad en 17 países, a quienes preguntó sobre sus experiencias en este ámbito en los doce meses anteriores.
El estudio pone de relieve que que ese agotamiento no supone exclusivamente un problema de bienestar laboral y personal, sino también un precio a pagar por parte de las empresas.
Además de esos tres de cada cuatro profesionales que admitieron haber sufrido agotamiento en los doce meses anteriores, el 69 % de los encuestados afirmó que el mismo empeoró entre 2023 y 2024.
Las consecuencias de este burnout sobre las empresas también se pusieron de manifiesto, puesto que el 39 % de los profesionales admitieron una pérdida de productividad, el 29 % faltaron al trabajo y el 22 % se plantearon renunciar por completo a su empleo.
Pérdida de productividad
Estas cifras se traducen en un impacto directo en el negocio. Según un reciente informe de CUNY, el agotamiento y la falta de compromiso pueden costar a las empresas entre 4.000 y 21.000 dólares por empleado al año en pérdida de productividad.
Para una empresa de mil personas, esto supone aproximadamente 5 millones de dólares anuales, sin tener en cuenta los costes adicionales derivados de fallos de ciberseguridad o la rotación de personal.
"El agotamiento en ciberseguridad es más que un problema laboral; también expone a las empresas. Cuando los defensores están exhaustos, se cometen errores, los tiempos de respuesta se ralentizan y la probabilidad de una vulneración aumenta", destaca Tom Gorup, vicepresidente de operaciones de Seguridad en Sophos.
"La resiliencia, la reputación y los ingresos están en juego, y la respuesta no es simplemente añadir más tecnología. Se trata de lograr un equilibrio mediante una gestión más inteligente de la carga de trabajo, combinada con servicios como la detección y respuesta gestionadas, que alivian la carga de los equipos internos y mantienen a sus defensores alertas", añade Gorup.