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Redacción. El sindicato USO ha acusado a Ryanair de cancelar los seis vuelos de hoy y ocho de mañana que no estaban sujetos a los “férreos” servicios mínimos decretados por el Ministerio de Fomento para las dos primeras jornadas de huelga en la aerolínea.

Según Laura Estévez, secretaria de comunicación y estudios sindicales de USO, Ryanair los ha cancelado “dando por hecho que el seguimiento iba a ser del 100 %, y evitándose así la bochornosa imagen que el año pasado se dio en sus mostradores de información”.

Estévez denuncia que, con estas cancelaciónes, “los tripulantes de Ryanair, amenazados por el cierre de cuatro bases y 512 despidos, no han podido ejercer su derecho a la huelga, gracias al patrocinio de Fomento, que hoy considera vitales los vuelos, pero no a 8 de enero, cuando cierren las bases por las que solo los trabajadores están peleando”.

Las conexiones canceladas previamente, “solo unas horas después de que dijeran que la huelga no tendría ningún efecto, pero perfectos conocedores de que sería un éxito”, son tan solo 14 de un total de 1.900 vuelos que Ryanair tiene para el 1 y el 2 de septiembre.

Para Estévez, esto da una idea “de la magnitud del abuso que suponen los servicios mínimos, que alcanzan al 99,3 % de los vuelos. Servicios mínimos que aún no hemos denunciado a la espera aún de la sentencia de los del año pasado, que ya consideramos abusivos aun siendo ligeramente menores que estos. Eran tan altos esos mínimos que la compañía le ha programado vuelos incluso al comité de huelga”.

Los trabajadores, que hoy han realizado diferentes concentraciones en las bases a lo largo de la mañana, han convocado mañana una concentración en el Ministerio de Trabajo, Seguridad Social y Migraciones a las 12, que el viernes, durante la tercera jornada de huelga, llevarán al Ministerio de Fomento, al que “consideran parte necesaria de los abusos de Ryanair, tanto por la constante burla que le permite a la compañía al saltarse la legislación española y hacer caso omiso de los mediadores, como al recibir huelga tras huelga el golpe de los ‘servicios máximos’”, añade Laura Estévez.

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