ENAC

Redacción. Las entidades acreditadas por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) han superado los 56.000 certificados emitidos para la certificación de personas, según los datos de actividad correspondientes a 2025.

Los datos muestran una fuerte implantación en ámbitos vinculados a la seguridad industrial y a las actividades técnicas especializadas. Entre las áreas con mayor número de certificados emitidos destacan las actividades de soldadura, con más de 12.600 certificados; las instalaciones eléctricas de baja tensión, con más de 10.500; las instalaciones térmicas en edificios, con cerca de 9.500; y los ensayos no destructivos, que superan los 9.400. Las instalaciones y redes de gas mantienen también una presencia destacada.

Actividades emergentes

Junto a estos sectores industriales, la certificación acreditada se extiende a ámbitos emergentes. Uno de los ejemplos es la protección de datos, con más de 1.200 certificados emitidos durante 2025.

La creciente relevancia de la privacidad y de la gestión de la información ha impulsado la demanda de profesionales que acreditan sus competencias mediante sistemas de evaluación reconocidos.

La certificación acreditada mantiene, además, presencia en la dirección de proyectos, la gestión de calidad y medio ambiente, la eficiencia energética, la sostenibilidad y las instalaciones especializadas.

Reconocimiento y garantía

Se trata de una herramienta reconocida internacionalmente que permite a los profesionales demostrar que disponen de los conocimientos, habilidades y aptitudes definidos para un perfil profesional determinado, evaluados por una entidad independiente. El proceso sigue los requisitos de la norma UNE-EN ISO/IEC 17024, referencia internacional en esta materia.

En un mercado laboral cada vez más especializado, la certificación supone un reconocimiento adicional para el profesional y una garantía para empleadores, clientes y administraciones. Permite, además, responder a la aparición de nuevas profesiones y especialidades que no siempre están cubiertas por los sistemas de formación reglada.

La certificación contribuye también a la transparencia de los mercados de servicios profesionales, al aportar información objetiva sobre la competencia de los profesionales. En actividades no reguladas, funciona además como herramienta de autorregulación, ya que eleva los niveles de exigencia y contribuye a prevenir el intrusismo profesional.

A diferencia de otros mecanismos de reconocimiento, la certificación acreditada no se limita a evaluar conocimientos teóricos: verifica la capacidad de aplicar esos conocimientos en situaciones reales de trabajo. Los esquemas de certificación incluyen, además, mecanismos de seguimiento y reevaluación periódica para mantener actualizadas las competencias de los profesionales certificados.

La acreditación aporta un nivel adicional de confianza, ya que constata que las entidades de certificación operan con imparcialidad, independencia y competencia técnica. Mediante evaluaciones periódicas, ENAC verifica tanto la gestión de los procesos de examen como la fiabilidad de las certificaciones emitidas por las entidades acreditadas.



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