Redacción. Solo 6 universidades privadas españolas, el 15 % del total, son consideradas transparentes en el decimotercer Examen de transparencia 2026. Informe de transparencia voluntaria en la web de las universidades privadas españolas, elaborado por la Fundación Haz. La cifra repite la del año pasado, lo que, según la fundación, confirma el estancamiento en los niveles de rendición de cuentas del sector universitario privado.
El informe sitúa a 22 centros (55 %) como opacos y a 12 (30 %) como translúcidos. El cumplimiento medio global es del 59 %.
Como señala el documento, este informe "no evalúa la calidad académica, la solvencia económica ni la eficacia de la gestión de cada universidad, pero advierte que la falta de información impide a los grupos de interés valorar con fundamento el desempeño de las instituciones".
Las 6 universidades con la máxima calificación son la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), ESIC, la Universitat Internacional de Catalunya (UIC), la Universidad de Navarra, la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y la Universidad de Vic-Central de Catalunya (UVic-UCC). Entre las 22 opacas figuran IE University, Alfonso X el Sabio, Universidad Europea de Madrid, CUNEF y la Pontificia Comillas.
Más allá de este resultado global, idéntico al anterior, la evolución ha sido desigual en las 10 áreas y 28 indicadores que evalúa el informe. Las universidades publican en sus webs información sobre su oferta educativa, los servicios al alumnado y los principales resultados. Además, avanzan en la difusión de planes estratégicos (70 % de cumplimiento) y de instrumentos de ética y cumplimiento. Persisten, sin embargo, carencias en la identificación de la titularidad, la difusión de los acuerdos de gobierno y la información económica. A ello se suma que este año el informe exige datos de empleabilidad más actuales, precisos y verificables, lo que reduce a cero el nivel de cumplimiento en este apartado.
La gobernanza, en el punto de mira
En materia de gobernanza, el 90 % de las universidades publica sus estatutos y el 65 % dispone de código ético. Un 40 % identifica adecuadamente al responsable o unidad de cumplimiento y un 50 % cuenta con un canal ético. Sin embargo —recuerda el informe—, estos documentos deben ir acompañados de información sobre quién supervisa su aplicación y sobre los procedimientos para comunicar posibles irregularidades.
Aunque las 40 universidades identifican a los integrantes de sus órganos, solo el 45 % ofrece información suficiente sobre su titularidad real y apenas 9 (23 %) publican las actas o los acuerdos adoptados.
Conocer quién es el titular del centro resulta clave para saber cómo se gobierna y se toman las decisiones, y es aquí donde el análisis detecta diferencias. Las universidades cuyo titular es una fundación presentan los mejores niveles de cumplimiento (67 %), seguidas de las vinculadas a la Iglesia (61 %) y las cooperativas (55 %). En el extremo opuesto se sitúan las regentadas por sociedades mercantiles (49 %). De las 15 mercantiles analizadas, ninguna alcanza la categoría de transparente y 11 son opacas.
El informe advierte de que "la falta de identificación de la titularidad real y de las políticas retributivas dificulta la supervisión de posibles conflictos de interés, un riesgo especialmente crítico en aquellas universidades donde intervienen grupos empresariales o fondos de inversión, donde los objetivos de rentabilidad podrían colisionar con la misión académica".
Información financiera
La información económica continúa siendo, según el informe, la principal debilidad del sector. La publicación de documentos financieros es residual y disminuye en esta edición: solo 6 universidades (15 %) publican su presupuesto, 9 (23 %) sus estados financieros, 5 (13 %) la memoria de cuentas anuales, y 6 (15 %) la auditoría externa. Únicamente 3 instituciones (UIC, UOC y UVic-UCC) cumplen los 4 indicadores económicos.
El informe subraya que la escasa publicación de estos documentos limita la posibilidad de conocer la situación patrimonial de las universidades, sus fuentes de financiación, el destino de sus recursos y la sostenibilidad de sus proyectos.
Empleabilidad
Como principal novedad, esta edición endurece el indicador de empleabilidad. Exige publicar cada año el porcentaje de titulados que trabajan en España a los 12 meses de graduarse, respaldado con datos precisos, como el tamaño de la muestra o la tasa de respuesta. Con estos requisitos, ninguna universidad alcanza el cumplimiento pleno: 14 cumplen parcialmente y 26 no cumplen.
El informe interpreta este resultado como un retroceso no en los niveles de empleabilidad, que no evalúa, sino en el grado de transparencia.