trabajadoraRRHH Press. Los conflictos en un equipo de trabajo son inevitables debido a que este está integrado por seres individuales con personalidad única e irrepetible, es decir, por trabajadores, según reflexiona el portal de empleo Trabajando.es.

Estas diferencias entre profesionales ejercen, según Trabajando.es, un profundo efecto en el rendimiento y en la conducta en el trabajo, pudiendo generar conflicto entre las parejas laborales o, por el contrario, sacar lo mejor del ellas.

En el caso de generarse un conflicto, es importante entender que esto no es algo que deba manejar y resolver por sí solo el responsable de un proyecto concreto; el conflicto entre miembros del equipo debe ser gestionado por las personas involucradas. Además, si se conduce en forma apropiada, puede ser hasta beneficioso.

Por el contrario, si no se procede adecuadamente, puede tener una repercusión negativa sobre el equipo de proyectos, destruyendo la comunicación, disminuyendo la disposición de los integrantes a escuchar y a respetar los puntos de vista del resto de miembros y menoscabando la unidad y el nivel de confianza y honestidad.

No escuchar otras opiniones

Tener una mala predisposición para escuchar la opinión de los otros miembros del equipo genera, según Trabajando.es, pérdidas de tiempo, baja calidad de las decisiones, pérdida de empleados fundamentales para la compañía, baja motivación para trabajar y aumento del absentismo y de los problemas de salud de los empleados, entre otros perjuicios.

Discutir los conflictos hace que estos salgan a la superficie y se resuelvan, estimulando la discusión y haciendo que las personas aclaren sus puntos de vista. En este sentido, el conflicto puede obligar a las personas a buscar nuevos enfoques, fomentar la creatividad y mejorar el procedimiento de la resolución de problemas. Y si se maneja de manera apropiada, puede ayudar a crear el equipo.

Según Javier Caparrós, Director General de Trabajando.es, “ser una persona tolerante en el campo laboral ofrece beneficios tanto personales como para la propia empresa. Es una fortaleza que quien la sabe gestionar alcanza el éxito, pues logra concentrarse en el trabajo sin perderse en detalles que, posiblemente, resten calidad en los proyectos o actividades que se estén realizando”.

 

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