diplomaRecursos Humanos RRHH Press - Desde el inicio de la crisis económica en la segunda mitad del año 2007 se ha puesto de manifiesto, con mayor intensidad, la importancia de la formación como factor estratégico para mantener o encontrar un empleo, según advierte la Sociedad de Estudios Económicos de Andalucía (ESECA).

Así, según ESECA, cuando se analizan las cifras de población ocupada durante la última década, se observa que el máximo de ocupación se alcanzó en 2007, año en el que trabajaban en España casi 20,4 millones de personas. Desde esa fecha hasta el segundo trimestre de 2011 se ha reducido el número de personas ocupadas en más de 2,1 millones.

Las estadísticas elaboradas por el INE en la Encuesta de Población Activa no dejan, según ESECA, lugar a dudas en cuanto al papel que desempeña la formación cualificada de los trabajadores como garantía para el empleo. Los ocupados con estudios universitarios han sido el único grupo que ha conseguido crecer en número desde el inicio de la crisis, incrementándose en términos netos en 264.500 personas en el conjunto de España.

Este grupo es el segundo en volumen tras el de los ocupados con estudios secundarios o medios, hecho que viene siendo así desde el año 2005, pues, con anterioridad, los ocupados con estudios primarios eran el segundo grupo más numeroso.

La destrucción de empleo se ha dejado notar más en los grupos de trabajadores con menor nivel educativo, es decir, aquéllos que solo han completado los estudios primarios o carecen de ellos.

En términos porcentuales se constata que, a medida que crece el nivel de formación de los trabajadores, menor ha sido el impacto de la crisis.

El drama actual del desempleo muestra su cara más amarga entre los trabajadores con menor formación. La tasa de paro entre la población analfabeta o sin estudios es en España del 55,7%, mientras que entre la población activa con estudios universitarios la tasa de paro se sitúa alrededor del 10,5%.

ESECA concluye en su análisis que la formación supone un factor cada vez más demandado por el mercado, que contribuye decisivamente a la promoción profesional y a la empleabilidad del trabajador. En tiempos de crisis, aumentan los demandantes de empleo, por lo que los empleadores tienden a contratar a personal más formado. Asimismo, cuando la producción se reduce, la destrucción de puestos de trabajo afecta con mayor intensidad y desde el principio a los trabajadores con menor nivel educativo. La conclusión para ESECA es clara: invertir en educación es una garantía de un mejor desarrollo personal y laboral en el futuro.

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