Talento

Luis Alberto Santos. La cuarta Revolución Industrial está a la vuelta de la esquina, resultado del avanzado desarrollo de nuevas tecnologías como Internet, la robótica, la nanotecnología, el big data, el cloud computing, la realidad virtual y aumentada, la impresión 3D, las criptomonedas (monedas virtuales), la inteligencia artificial o la biotecnología, entre otras. 

Esta transformación digital, que viene llena de oportunidades, está permitiendo, que cada vez más empresas vuelvan a centrarse en los valores que nunca debieron perder a la hora de enamorar (nada de retener) a profesionales con talento. Estas personas son imprescindibles e insustituibles para que las empresas crezcan y sean competitivas en un mundo VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo).

Al talento, aquello que nos permite extraer la mejor versión de nosotros mismos, que nos hace únicos y que nos proporciona un sentido a la vida, es necesario seducirlo, ya que una empresa que no cuide esta faceta no logrará que sus profesionales trabajen motivados, comprometidos y, por ende, no logrará unos resultados extraordinarios. Cada empresa necesita un tipo de talento diferente; por eso hay profesionales que se desarrollan mejor en unas organizaciones que en otras, en función de su compromiso con estas. La persona correcta en la silla correcta.

"El mundo sería muy diferente si cada persona se dedicase a aquello con lo que disfruta"

A día de hoy, para realizar esta seducción del talento, las empresas cuentan con el employer branding, diferentes acciones para reforzar la marca de la empresa: valores, forma de trabajar, beneficios, gestión, etcétera, y que no deberá quedar solo en bonitas palabras, sino en aplicarlas día a día. Las personas son la parte más valiosa de cualquier empresa, por lo que no es descabellado crear una propuesta de valor atractiva enfocada a cubrir sus necesidades.

Pero, previamente a todo esto, la captación es la que generará, como si se tratase de un imán, la atracción del mejor talento. En esta era tecnológica se habla de big data, de inteligencia artificial, de business intelligence y de infinidad de tecnologías que aseguran la “correcta” elección del talento, pero que, en realidad, nunca podrán sustituir a la calidez humana que nos ofrece trabajar por valores.

Así es. La nueva captación del talento no tiene nada de nueva, ya que los valores, eso que nos hace más humanos, serán la principal razón por la que una persona decida embarcarse en un proyecto u otro. En pleno siglo XXI hemos llegado a tal nivel de conciencia y cultura que no hay lugar para personas que no pongan sus valores, su pasión y su talento en proyectos con los que estén alineadas. El mundo sería muy diferente si cada persona se dedicase a aquello con lo que disfruta.

Por eso, es conveniente garantizar la calidad en todo el proceso de selección y definir los valores y las necesidades de la empresa, para que, en base a ello, se puedan analizar las competencias y capacidades de los profesionales, y, a su vez, detectar el potencial que asegure el encaje para lograr resultados excelentes.

Podemos afirmar, por lo tanto, que una nueva captación de talento por valores nos permite construir un mundo mejor, un mundo en el que la coherencia personal se traslade al mundo profesional.

 

SPEC