RRHH Press. La VIII Conferencia Europea de Coaching ha sido clausurada hoy en Madrid tras reunir durante dos días a 14 expertos mundiales en economía, psicología, filosofía y coaching y a cerca de 500 coachs y profesionales.El evento ha servido para mostrar las últimas tendencias de la profesión y ha avanzado por dónde irán los nuevos cambios. El denominador común de todos los ponentes se ha centrado en la ruptura de los paradigmas para poder repensar y vislumbrar un nuevo escenario. “Muchas nuevas preguntas para buscar nuevas respuestas”, según el presidente de ICF España, Luis Carchak.
Antes de la clausura se celebró una mesa redonda en la que participaron Julio Olalla, Charles Eisenstein, John Withmore, Bernard Lietaer, Jonathan Passmore y Richard Barret. En la misma respondieron a las preguntas que habían ido recibiendo a través de los foros de las redes sociales y de los asistentes.
Olalla, uno de los padres mundiales del coaching, ha señalado a modo conclusión que los líderes futuros pasarán del miedo a la confianza, y que “no habrá transformación humana o empresarial si no prestamos atención a las emociones. El coaching no es entendible sin una perspectiva emocional, porque es una predisposición a la acción”.
De igual manera, el filósofo y psicólogo Richard Tarnas ha afirmado que, aunque “la disponibilidad de ingresos es fundamental para que el coaching crezca y prospere, es justamente en épocas de recesión cuando más necesario se hace, porque explora los caminos de la transformación en busca de soluciones”.
Jonathan Passmore ha apoyado la opinión de Tarnas, pero ha puntualizado las diferencias que se van a producir entre los coachs externos y los internos o ejecutivos. Al externo no le mueve más que el interés por ayudar a su coachee; sin embargo, el ejecutivo tiene motivaciones empresariales. Passmore ha puesto sobre la mesa la necesidad de seguir investigando en formación y en posicionar al coaching como una profesión.
Bernard Lietaer, por su parte, ha apuntado a los coachs como agentes del cambio “con la esperanza de que se pase de la ceguera a la ignorancia”.
Por último, Jonathan Passmore también ha aprovechado este evento –en la jornada del viernes- para transmitir a los asistentes su preocupación por el intrusismo existente, afirmando que “más del 90% de las sesiones a las que acudo no son coaching”.