RRHH Press. Con la llegada de agosto se cumple un mes de jornada intensiva en algunas empresas o bien da comienzo este nuevo horario. Cada vez más compañías se han dado cuenta de los beneficios para la propia empresa que supone este tipo de jornada, pero aún hay algunas un poco más reticentes.Esta modalidad no tiene por qué suponer una pérdida de la productividad para la empresa, sino todo lo contrario, por lo que el portal de empleo Monster.es ha creído conveniente exponer las cinco razones por las que, en su opinión, la jornada intensiva debería institucionalizarse en los centros de trabajo.
Mayor motivación y rendimiento de los empleados
La posibilidad de salir a las 15,00 horas mantendrá a los empleados más animados, ante la perspectiva de poder disfrutar de la tarde libre. Tras un año regresando a casa cuando está anocheciendo, los trabajadores agradecen disfrutar de más horas de sol y calor. Los trabajadores se afrontarán a su jornada laboral con mejor humor, lo que se reflejará en su rendimiento y resultados.
Conciliación de la vida familiar y laboral
Uno de los grandes quebraderos de cabeza cuando se acercan las vacaciones es qué hacer con los hijos. Casi tres meses de vacaciones son muchos, en comparación con las escasas cuatro semanas de los padres. Algunas de las opciones, como los campamentos de verano, suelen estar operativos solamente por la mañana. Por ello, para muchos trabajadores, salir antes y disfrutar de las tardes con sus hijos se convierte en un verdadero alivio.
Aprovechar mejor el tiempo
Julio, y sobre todo agosto, han sido siempre periodos con menor carga de trabajo. Menos proveedores con los que lidiar, menos visitas que realizar, menos clientes a los que atender… La reducción de jornada ayuda a condensar todo el trabajo durante la mañana y así evitar que los trabajadores ‘calienten la silla’ durante la tarde.
Ahorro y vida más saludable
La jornada intensiva también afecta positivamente a nuestros bolsillos. Al terminar antes, los empleados pueden regresar a sus casas y así evitar salir a comer fuera. Teniendo en cuenta que un menú diario oscila entre los 10 y 15 euros, el ahorro a final de mes es considerable. Los que no se pueden permitir bajar al restaurante también obtienen beneficios. Por unos meses podrán dejar de lado los engorrosos tuppers y disfrutar de comidas sanas y caseras.
Mejora la imagen de la empresa
Medidas como esta, que favorecen y ayudan a los empleados, revierten positivamente en la imagen de la empresa. Los trabajadores sentirán que sus jefes se preocupan por ellos y por hacer un poco más fácil la, en ocasiones, ardua tarea de trabajar en verano.
Según Verónica Milo, directora de Marketing de Monster España, “desde un punto de vista de negocio, la jornada intensiva ayuda no solo al ahorro energético, sino también a una mejor organización del tiempo. Por un lado, aumenta la productividad de los empleados, que saben que para poder salir en hora y disfrutar de la tarde necesitarán optimizar el tiempo. Por otra parte, la jornada intensiva permite a los empleados una mejor conciliación de su vida familiar y laboral, por lo que aumenta su motivación”.