Los cantos de sirena del Presidente del Gobierno de que el 2010 será el año de la recuperación nos parecen muy alejados de la realidad, especialmente en lo que se refiere al mercado de trabajo, como se desprende de que en el mes de diciembre la Seguridad Social ha registrado 17.803.839 afiliados lo que supone un descenso de 727.473, un 3,93% con respecto al mismo mes del año anterior. Este registro no lleva a niveles del año 2005, estamos por debajo de los 18 millones de cotizantes, lo que pone en serio peligro la sostenibilidad de nuestro sistema de protección social. O cómo el número de contratos realizados en el 2009 ha disminuido un 15,5% respecto a los realizados en 2008, de los cuales sólo el 7,5% de los mismos han tenido carácter de indefinidos, lo que nos indica la debilidad estructural de nuestro mercado laboral.
Es curioso que los que disminuyan a efectos del cómputo total de desempleados sean los que tienen una disponibilidad limitada y aquellos no ocupados, lo cual no impide que estemos cada vez más próximos a los 4,5 millones de parados, cifra que sin duda arrojarán los próximos datos de Eurostat.
Desde la USO nos preguntamos qué medidas urgentes va emprender el Presidente del Gobierno para reactivar el empleo; nos parece muy bien que quiera arreglar la situación económica de la UE, pero, por favor, empiece por arreglar la propia casa. Qué hace el Ministro de Trabajo, qué papel está desempeñando más allá de garantizar la prestación por desempleo. Desde la USO creemos los reyes magos le traerán un saco de carbón que es lo que se merece por su nula gestión.
Sólo generando un clima de confianza, que hoy no existe, se recuperara el consumo interno, elemento imprescindible para reactivar nuestro crecimiento económico, y empezar a detener la continua destrucción de empleo, un millón y medio en el último año, y sentar las bases para una diversificación de nuestro modelo de crecimiento económico. Con los parámetros actuales, sólo a partir del 2015 volveremos a la creación de empleo.