Recursos Humanos RRHH Press – El Foro Económico Mundial ha publicado días atrás, en colaboración con Marsh & McLennan Companies, Swiss Re, el Wharton Center for Risk Management y Zurich, la séptima edición de su informe Riesgos Globales 2012, una iniciativa de la Red de Respuesta ante Riesgos (RRN por sus siglas en ingles) que ofrece a los líderes del sector público y privado una plataforma independiente para detectar, controlar, gestionar y mitigar mejor los riesgos globales.
Según este informe, la vulnerabilidad mundial ante nuevos desastres económicos y los riesgos de revueltas sociales ponen en peligro el progreso aportado por la globalización.
Los desequilibrios fiscales crónicos y la grave disparidad de ingresos serán los principales riesgos de los próximos 10 años. Este tándem amenaza el crecimiento mundial, ya que es un catalizador de nacionalismos, populismos y medidas proteccionistas, en un momento en el que el mundo sigue siendo muy vulnerable a problemas financieros sistémicos, y a posibles crisis relacionadas con el agua y los alimentos.
Los resultados de este Informe, realizado por 469 expertos y líderes del sector, reflejan un importante cambio en las principales preocupaciones mundiales con respecto al año anterior: los riesgos medioambientales pierden influencia frente a los riesgos socioeconómicos.
“Por primera vez en generaciones, mucha gente no cree que sus hijos disfrutarán de un nivel de vida superior al que ellos tuvieron”, indica Lee Howell, el Director General responsable del Informe. “Esta nueva sensación de malestar es especialmente aguda en los países industrializados, que históricamente han sido fuente de gran confianza e ideas audaces.”
El informe analiza los tres principales riesgos que generan mayor preocupación: Resentimiento global, desprotección de los ciudadanos y el lado oscuro de la interconectividad.
Sobre este último aspecto, el informe señala que la vida cotidiana de las personas depende casi en su totalidad de sistemas online, lo que las hace más vulnerables ante individuos, instituciones y naciones con fines maliciosos, cuya capacidad para desatar devastadores ciberataques de forma anónima y remota es cada vez mayor.
“La Primavera Árabe demostró el poder que tienen las redes sociales para avanzar en la libertad personal; sin embargo, no olvidemos que es la misma tecnología que actuó al servicio de los disturbios en Londres (agosto 2011). Los gobiernos, las sociedades y las empresas deben comprender mejor el riesgo de interconectividad en las tecnologías actuales si realmente queremos aprovechar las ventajas que ofrecen”, advierte Steve Wilson, Director de Riesgos de General Insurance en Zurich.
Resentimiento global
Por otro lado, el creciente número de jóvenes con pocas perspectivas y de jubilados que dependen de estados sobrecargados por deudas públicas -que alimentan los desajustes fiscales-, así como el aumento de la brecha entre ricos y pobres, están alimentando el resentimiento global. En conjunto, estas tendencias corren el riesgo de acabar con el progreso alcanzado por la globalización. “Cada vez más, se pide a los individuos que hagan frente a riesgos, que antes asumían los gobiernos y empresas, para poder disfrutar de una jubilación segura y acceder a servicios de salud de calidad. Este informe es una llamada de atención, tanto al sector público como privado, para que aporten nuevas vías, capaces de realinear las expectativas de una comunidad global cada vez más inquieta”, afirma John Drzik, Consejero Delegado del grupo Oliver Wyman (Marsh & McLennan Companies).
Desprotección de los ciudadanos
Por último, la protección ofrecida a los ciudadanos por políticas, normas e instituciones del siglo XX no será efectiva en un mundo cada vez más complejo e interconectado. La debilidad de las actuales medidas de protección se suma a los riesgos relacionados con las tecnologías emergentes, la interdependencia financiera, el agotamiento de recursos y el cambio climático, que dejan a la sociedad cada vez más vulnerable.
Según David Cole, Director de Riesgos de Swiss Re, “hemos visto ejemplos de regulación excesiva, como la respuesta a las erupciones volcánicas en Islandia, o de regulación insuficiente, como con la crisis de las hipotecas de alto riesgo (subprime) o la crisis de la Eurozona. Debemos lograr un equilibrio adecuado en las políticas regulatorias, y, para hacerlo, nuestras medidas de protección deben ser preventivas en lugar de reactivas. Es igualmente importante que las regulaciones sean más flexibles para así responder de forma efectiva ante el cambio”.
El Informe de Riesgos Globales 2012 describe 50 tipos de riesgos económicos, medioambientales, sociales, geopolíticos y tecnológicos. En cada categoría, se indica el riesgo sistémico más importante. El informe también destaca los “Factores X” o preocupaciones emergentes que merecen mayor investigación. Estos incluyen un invierno volcánico, el neotribalismo cibernético y la epigenética.
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