Recursos Humanos RRHH Press - “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”. Así de irónico, trasgresor e irreverente se mostraba ese genio del humor que fue Groucho Marx en una de sus citas más celebres. Trasladando al mundo empresarial esa perla de la ironía, podríamos encontrarnos con algo parecido a “estos son mis valores corporativos, pero los cambio, adapto o modifico con total facilidad en función de las necesidades coyunturales a las que me enfrento”, afirma Ángel López, gerente de la consultora de Recursos Humanos People Excellence.
Según López, impulsar los valores de una organización es un elemento “absolutamente crítico” que debe partir de los primeros niveles de dirección y que conecta la reflexión más estratégica con la estructura organizativa, los sistemas de gestión y control y los estilos de dirección.
Asegura también López que los valores, para ser efectivos, se deben concretar en modelos de gestión completos que premien comportamientos alineados con los mismos.
Además, la consolidación efectiva de los valores en cualquier organización requiere de un conjunto de mandos generosos y responsables, que sepan matizar sus tendencias naturales con el objetivo de ilusionar a su entorno en “una manera de hacer”.
Según el gerente de People Excellece, a todos nos resulta relativamente sencillo identificar nombres de compañías con una sólida cultura organizativa asentada en unos valores claramente identificables.
¿Qué tienen en común esas compañías? “La reflexión en valores les ha acompañado a lo largo de sus procesos de reflexión estratégica y les ha ayudado a decidir no solamente hacia dónde quiere ir la compañía, sino, adicionalmente, de qué manera se quieren conducir en ese viaje”, explica López.
“En última instancia, estas compañías han sido capaces de tangibilizar esos conceptos más o menos etéreos o filosóficos que son los valores, y descenderlos en una serie de comportamientos perfectamente alineados con las exigencias marcadas por los mismos”, añade.
Por otro lado, Ángel López advierte de que las compañías inmersas en procesos de cambio -fusiones, replanteamientos estratégicos…- que obvien en estos procesos de reflexión el tema de los valores “tendrán serios problema en la gestión a medio plazo”. Algunos síntomas serán un marco de referencia de actuación del profesional difuso, bajas dosis de sentimiento de pertenencia, imagen corporativa poco consistente o cultura organizacional heterogénea.
Liderar desde los valores corporativos supone, según López, un ejercicio de coherencia “que, en ocasiones, asusta y atenaza a algunos profesionales”.
Sin embargo, en su opinión, alinear liderazgo y valores “es uno de los más bellos ejercicios de responsabilidad y generosidad del oficio directivo”. Demanda predicar con el ejemplo, ser un referente de la verdadera esencia de lo que la empresa quiere de nosotros en las situaciones más comprometidas a través de actuaciones concretas.
Supone impulsar, animar, desarrollar y corregir comportamientos específicos para que esos valores se trasladen en sentido descendente sin que pierdan una pizca de intensidad.
“Y exige hacer todo esto de manera alineada, asumiendo un verdadero proyecto de liderazgo global, renunciando a interpretaciones individuales ‘a medida’ de los valores corporativos”.
Según López, desde la función de Recursos Humanos se debe ayudar a los primeros niveles ejecutivos de la compañía en este cometido, resolviendo tres cuestiones muy concretas:
- ¿Qué estilos de dirección se complementan mejor con los valores definidos por la organización?
- ¿En qué medida estos estilos de dirección están presentes en nuestros líderes?
- ¿Cómo va a garantizar que aquellos que deben impulsar el liderazgo en y desde los valores lo hagan de manera efectiva?
Por último, Ángel López anima a los directivos a que “hagan proselitismo de los valores, a que ayuden a su equipo en particular y a su entorno en general a vivir pensando en ellos y a que se conviertan en un fan de los mismos”.
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