imagen de la noticiaRecursos Humanos RRHH Press – A la hora de analizar la relación entre la reputación corporativa y los resultados financieros es importante estudiar los efectos de las crisis a gran escala, ya sean fruto de la mano del hombre o generadas por fuerzas externas.

Eventos como el tsunami y terremoto de Japón, así como distintos escándalos financieros, han sido la causa de que muchas organizaciones pierdan valor, de acuerdo con el Informe sobre Reputación 2012, patrocinado por Aon y lanzado recientemente por Oxford Metrica, firma de análisis y consultoría independiente.

Siete de las diez empresas analizadas en el informe, todas ellas afectadas por algún desastre en 2011, perdieron más de un tercio de su valor, y dos de ellas perdieron casi el 90% del mismo.

Según Randy Nornes, vicepresidente ejecutivo de Aon Risk Solutions, división global de gestión de riesgos de Aon plc, “aunque los principios de la recuperación de la reputación se ponen de manifiesto en mayor medida durante un evento crítico que genera una crisis a gran escala, estos se pueden aplicar a eventos menores que también pueden dañar la reputación de una organización”.

“La investigación realizada a lo largo del último año revela que el 80% de las firmas perderá un 20% de su valor una vez cada cinco años debido a factores reputacionales. Cualquier organización, con independencia de su tamaño, puede mitigar los riesgos derivados de un evento con una aproximación positiva y concienzuda hacia los procedimientos de gestión de la crisis. Los riesgos relacionados con las cadenas de suministro son a menudo claves para la crisis, por lo que pueden ser un buen punto de partida a la hora de iniciar este proceso”, añade Nornes.

“Desde la interrupción del negocio a los efectos en el servicio al cliente y controles de calidad, las organizaciones han aprendido rápidamente a apreciar la volatilidad que puede derivarse de una mala gestión de la cadena de suministro”, señala la doctora Deborah Pretty, Directora de Oxford Metrica.

Estrategia coherente

Una estrategia reputacional coherente puede marcar la diferencia entre la recuperación o el fracaso para muchas organizaciones, ya que puede minimizar la posibilidad de que un evento crítico se convierta en una crisis reputacional y también maximizar la probabilidad de recuperación.

Aquellas organizaciones que ejercen un control rígido sobre su marca y que la monitorizan continuamente pueden capear mejor una crisis. De hecho, la investigación muestra que las empresas que navegan con éxito a través de una crisis pueden llegar a crear un valor adicional.

“Los desencadenantes de un evento que afecta a la reputación están a menudo fuera del control de las organizaciones, por lo que poder dar la respuesta adecuada es crítico. En un momento en el que las noticias se producen cada hora y son recogidas de forma instantánea por las redes sociales, la respuesta debe ser rápida y concreta. Planificar las crisis, entender los roles y responsabilidades individuales, y desarrollar un mapa de actuación son elementos clave para proteger una marca”, asegura Nornes.

Entre las mejores prácticas que las empresas deberían poner en práctica para asegurar que una estrategia reputacional efectiva está en marcha se incluyen:

  • Evaluar el capital reputacional como punto de referencia para medir la efectividad de la estrategia reputacional de la organización.
  • Analizar los factores de riesgo reputacional para una asignación más efectiva de los recursos financieros.
  • Desarrollar una estrategia de recuperación de la reputación para generar las mayores posibilidades de recuperación en caso de que se produzca una crisis.
  • Monitorizar el capital reputacional para ofrecer a la alta dirección la información crucial y actualizada que les permita una toma de decisiones fundamentada y una rápida respuesta en caso de crisis

RRHHpress

Acceda al informe de Aon sobre Reputación 2012

 

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