union naval barcelonaRRHH Press. El sindicato UGT de Cataluña ha denunciado esta semana que, de las 140 empresas que integran el Grupo Boluda, la plantilla de Unión Naval de Barcelona es la única que aún no ha cobrado la nómina del mes de junio ni la paga extra de verano.

Según señala el sindicato, los trabajadores de la empresa consideran este impago de nóminas una represalia del empresario Vicente Boluda por “defender sus puestos de trabajo en Barcelona e impugnar la decisión de trasladar el astillero a Valencia”.

UGT ha denunciado reiteradamente que tras la intención de cerrar Unión Naval de Barcelona se esconden intereses económicos, ya que se trata de una empresa con beneficios y con una carga de trabajo suficiente.

Grupo Boluda ha decidido –señala UGT-, sin motivo aparente, devolver a la Autoridad Portuaria de Barcelona la concesión de los terrenos donde está asentada la empresa, aunque todavía le quedan 11 años de concesión, hecho que, en opinión del sindicato, no tiene sentido, “ya que no se entiende que una empresa solvente y generadora de riqueza pueda cerrarse después de más de 140 años de estar establecida en el puerto de Barcelona, especialmente teniendo en cuenta que es la única que en Cataluña se dedica a la reparación de barcos”.

95 trabajadores en plantilla

Unión Naval de Barcelona tiene en la actualidad 95 trabajadores en plantilla, aunque, si se cuentan las industrias auxiliares, el volumen de empleo oscila entre las 200 y las 250 personas.

Según afirma UGT, es una empresa con ganancias, que en 2009 obtuvo unos beneficios de explotación de entre un millón y un millón y medio de euros, ya que no falta carga de trabajo.

El sindicato sospecha que detrás de la renuncia a la concesión se esconden ‘intereses ocultos’, ya que la empresa Marina 92 -de la que la Autoridad Portuaria es accionista minoritario-, que se dedica a la reparación de yates de lujo, tiene la intención de pujar por la concesión. Además, dice UGT, recientemente se ha construido un hotel frente a las instalaciones de Unión Naval de Barcelona, por lo que –según el sindicato- “no es casual que se prefiera, a partir de ahora, que las vistas del hotel sean yates de lujo y no barcos de carga”.

 

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