conflictoOIT. Es difícil promover el empleo en tiempos de paz, y mucho más después de un conflicto. Un nuevo e importante esfuerzo de 20 agencias, fondos y programas de la Naciones Unidas tiene el objetivo de ampliar y potenciar al máximo el impacto, la coherencia y eficacia del apoyo al empleo en los países en situación de postconflicto.

José-Manuel Salazar-Xirimachs, Director Ejecutivo del Sector Empleo de la OIT y supervisor del Programa de la OIT de Respuesta a las Crisis y Reconstrucción, en relación a la “Política de las Naciones Unidas sobre la creación de empleo, la generación de ingresos y la reintegración en la sociedad después de un conflicto”, presentado ayer en Ginebra, habló para OIT online sobre la creación de empleo postconflicto.

¿Porqué es tan importante crear empleos en los países en situación de postconflicto?

En situaciones de postconflicto, el empleo y la generación de ingresos son vitales para la estabilización a corto plazo, el crecimiento económico y la paz sostenible. La creación de empleo y las oportunidades de trabajo independiente ofrecen a las comunidades y a los individuos los medios para la supervivencia y la recuperación. El número de empleos que deben ser creados en escenarios posteriores a los conflictos es enorme. La desmovilización del ejército de Iraq dejó a 350.000 ex soldados necesitados de trabajo, mientras que el conflicto en Afganistán trajo como consecuencia más de dos millones de personas desplazadas que precisan ser reintegradas y empleo. De acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) a finales de 2008 había en el mundo 42 millones de personas desplazadas a causa de conflictos. Esta cifra incluye 15,2 millones de refugiados, 827.000 solicitantes de asilo y 26 millones de desplazamientos internos Nota 2Una vez que hayan regresado a sus comunidades de origen, o cuando se hayan integrado en la comunidad que los acoge, estas personas buscaran ingresos y trabajo. A menos que tenga lugar una acción coordinada para revertir los impactos negativos de la guerra en las economías que los reciben, esto podría generar tensiones excesivas en los mercados laborales reducidos, aumentando el desempleo y produciendo tensiones sociales en un contexto político frágil. Además, durante 2007 programas especiales intentaron reintegrar a más de un millón de ex combatientes.

¿Esta nueva política, además de los ex combatientes, que otras personas incluye?

Esta política presta atención especial a las necesidades y capacidades de los grupos afectados por conflictos, en particular, mujeres y jóvenes desempleados o subempleados. Crear empleo recurriendo a la energía positiva y las competencias de los jóvenes representa un reto particularmente difícil, ya que estos grupos con frecuencia se encuentran atrapados en el círculo vicioso de la violencia, la pobreza, el analfabetismo y la exclusión social. Debería existir un equilibrio entre las preocupaciones prioritarias sobre la seguridad y las consideraciones relativas a la equidad, especialmente cuando se trata de personas o grupos específicos, como los ex combatientes.

¿Cuáles son algunos de los otros beneficios para la sociedad de esta política?

El fin del conflicto en un país crea oportunidades para reformas sociales y económicas. Las causas profundas del conflicto con frecuencia están asociadas con el mundo del trabajo, incluyendo discriminación, exclusión social, trabajo forzoso y restricciones a la libertad y los derechos, entre otros. Las normas centrales de la OIT y un diálogo social extenso contribuirán a abordar algunas de estas causas, facilitando una transformación socio económica más inclusiva y, por lo tanto, una reconciliación más duradera.

onu¿Puede ahondar sobre este nuevo esfuerzo para reconstruir sociedades en situaciones de postconflicto?

La nueva política representa un esfuerzo que involucra las Naciones Unidas en toda su envergadura para ampliar y potenciar al máximo la eficacia de los programas de empleo y reintegración en situaciones de postconflicto. Fue desarrollada conjuntamente por las 20 agencias de las Naciones Unidas y las instituciones financieras internacionales (IFIs) que constituyen el Grupo de Trabajo interinstitucional de las Naciones Unidas sobre Creación de Empleo y Reintegración en situaciones de postconflicto Nota 3 El vínculo crucial entre empleo (y empleo independiente) y la consolidación de la paz recibió el reconocimiento pleno de un proceso de consulta interinstitucional, bajo la dirección conjunta de la OIT y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El procesó culminó en mayo 2008 con la aprobación por parte del Secretario General de la nueva política. La Política pone en evidencia la necesidad de estrategias coherentes y exhaustivas para promover el empleo y la reintegración en las sociedades después de un conflicto, e incluye tres conjuntos de programas, definidos como componentes de programación.

¿Cuáles son los tres conjuntos de programas?

Primero estabilización; segundo, regreso y reintegración; y tercero, creación de empleo sostenible y trabajo decente. Todos promueven el empleo independiente, pero el enfoque de cada uno es diferente. Los programas del componente de acción acelerada incluyen empleos temporales de emergencia y tienen el objetivo de consolidar la seguridad y estabilidad a través de programas que permiten distribuir con rapidez los beneficios de la paz a mujeres jefas de hogar, ex combatientes, jóvenes, repatriados, personas desplazadas y otras personas expuestas a un alto riesgo de ser explotadas o víctimas de abusos, en especial las mujeres. Los programas del segundo componente incluyen: el desarrollo de la capacidad de los gobiernos locales y otras autoridades locales, y los proveedores de servicios comerciales; programas de desarrollo impulsados por la comunidad con inversiones participativas en infraestructura económica y social; y programas de recuperación económica. Los programas del tercer componente incluyen apoyo a las políticas macro económicas y políticas fiscales, a las políticas activas del mercado laboral, de legislación laboral y de inversión; apoyo al sector financiero y a los servicios de desarrollo empresarial, y la promoción de las instituciones relacionadas con el trabajo con capacidad para mejorar la empleabilidad, la protección social y otros aspectos de la administración del trabajo.

¿Cómo se puede garantizar que todos los interlocutores sociales pertinentes participen del proceso de reconstrucción?

Los programas deberían ser respaldados y analizados a través del diálogo social entre los mandantes tripartitos (gobiernos, empleadores y trabajadores) y las otras partes interesadas pertinentes, para promover el consenso sobre políticas del mercado laboral, así como sobre las reformas jurídicas e institucionales. El objetivo final es promover un desarrollo sostenible a largo plazo, que respalde el empleo productivo y el trabajo decente, respete los derechos humanos fundamentales y promueva la igualdad de género, prestando atención prioritaria a los grupos marginados.

¿Cuál es el papel de la OIT en este esfuerzo conjunto?

Como resultado de estos nuevos desarrollos, el Programa de Trabajo Decente se ha convertido en una instrumento esencial para la recuperación y consolidación de la paz a nivel nacional tras un conflicto, tanto en el sistema de las Naciones Unidas como fuera de él. Gracias a este logro, la OIT obtendrá un papel político y de asesoría más importante e influenciará las operaciones de recuperación y reconstrucción, reforzando así la coherencia de las Naciones Unidas. Como se evidenció en la Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa de 2008 y en el Marco de Políticas y Estrategias para 2010-2015, el mundo del trabajo contribuye de manera importante al progreso socio económico y a la estabilidad política. La implementación de esta Política contribuirá de manera eficaz al logro de resultados en materia de trabajo decente en los países que salen de un conflicto.

¿Cuáles son los próximos pasos?

El Secretario General de las Naciones Unidas pidió a la OIT y al PNUD que desarrollen su capacidad interna para apoyar la implementación de programas de trabajo decente en situaciones posteriores a conflictos. A través de una decisión subsecuente que acompaña su respaldo a la Política, el Secretario General otorgó a la OIT y al PNUD el mandato de establecer un equipo conjunto de apoyo de duración determinada, con la sede central de la OIT como anfitriona, que se centrará en el despliegue de la Política y abordará las deficiencias que subsistan en el proceso de implementación a nivel nacional. Después del lanzamiento de la política, se iniciará la puesta en práctica del programa en cinco países con el soporte del equipo conjunto de apoyo y el grupo de trabajo de las Naciones Unidas, en el que participan los socios operacionales del grupo de trabajo de las Naciones Unidas y otros miembros recién asociados como ONUDI y PNUMA. El primer despliegue se concentrará en Timor-Leste, Nepal, Burundi, Costa de Marfil y Sierra Leona. Está previsto el apoyo a otros países según la disponibilidad de recursos adicionales.

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