En relación con el primer asunto, el de las cajas, el gobernador nada ha dicho sobre las responsabilidades –incluidas las penales- de los gestores de estas entidades financieras, que las han abocado a eso, a su fusión, para tapar agujeros, o a su desaparición.
La grave situación del sector, sin olvidar las vergonzosas luchas políticas por el control de las entidades ni la composición de los consejos de administración, ocupados más por comisarios políticos que por auténticos gestores, hacen absolutamente necesaria una profunda transformación de esta actividad.
En segundo lugar, y volviendo una vez más al manido asunto de la reforma laboral, parece que la cosa se hará esperar, y, si algo se hace, será muy ‘light’, seguramente inoperante para lo que es necesario ahora: Crear riqueza y empleo.
Profunda gratitud
En contraste con las palabras de Fernández Ordóñez, es muy preocupante que, tal y como está el país –déficit público, paro, cajas…-, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se limite a agradecer a las dos principales centrales sindicales, UGT y CCOO, durante la clausura del 25º Congreso Federal de la Federación del Metal, Construcción y Afines (MCA) de la UGT, su “ temple, cordura y responsabilidad” por mantener un clima de paz social durante la crisis económica, de la que, afirma, estamos en la puerta de salida.
“Profunda gratitud”, decía el presidente, para añadir que “nunca se le va a olvidar esa actitud de los trabajadores” por mantener esa paz social. Lo que ocurre es que esos trabajadores a los que se refiere Zapatero no son más que el 10% de la fuerza laboral a la que representan los sindicatos, y habría que escuchar al 90% restante qué opina de un jefe del Ejecutivo más preocupado de que no le convoquen una huelga general que de resolver eficazmente la situación del mercado de trabajo.
¿En qué se va a traducir esa profunda gratitud? ¿Más subvenciones, más poder, más…?
Para finalizar, una curiosidad. Según publica el Diario de Navarra, el Congreso Federal de la Federación del Metal, Construcción y Afines (MCA) de la UGT, celebrado la semana pasada, durante cuatro días, en Navarra, y que reunió a cerca de 650 delegados sindicales, copando el 80% de la ocupación hotelera de tres estrellas de la ciudad, tuvo un coste de 600.000 euros, 100 millones de las antiguas pesetas.
Al final, ¿quién se aprieta el cinturón?