Sistemas digitalización, automatización de los fichajes e integración de sistemas, las tendencias que apuntan a seguir consolidándose en 2026.
Redacción. Ya han pasado unos años desde que en 2019 la Ley de Registro Horario estableciera la obligación legal de que las empresas lleven un registro de la jornada de sus trabajadores. Tras un 2025 convulso desde el punto de vista legislativo, por el anuncio del Gobierno de planes de reducción de la jornada laboral, que finalmente no se han llevado a cabo por falta de respaldo parlamentario, es un buen momento para analizar en qué punto se encuentran las empresas españolas en relación con este asunto.
“La implantación de la normativa de registro horario está siendo un proceso que las empresas están recorriendo de distintas maneras y a diferente velocidad. Un camino en el que se están produciendo aciertos y algún punto de mejora”, señala Joan Pons, CEO de WorkMeter.
Esta empresa, especializada en soluciones digitales de registro horario y medición de la productividad, ha recogido en un documento los principales aciertos que, en su opinión, han tenido las compañías en su adaptación al marco jurídico vigente en este terreno.
“El año entrante debería ser clave para perfeccionar los modelos actuales, tenida en cuenta la evolución de los modelos de trabajo híbrido y del teletrabajo, el avance tecnológico y las expectativas regulatorias”, señala Pons.
Lo que ha funcionado en 2025 en relación con el registro horario:
Digitalización
El Real Decreto Ley 8/2019, de 8 de marzo de 2019 no especifica la forma en que las empresas deben realizar el registro de la jornada de sus trabajadores, si bien la nueva redacción, actualmente en trámite, sí quiere establecer la obligatoriedad de que se recurra a un sistema digital.
En cualquier caso, la experiencia ha demostrado que aquellas empresas que han optado por soluciones tecnológicas como las de WorkMeter, además de cumplir rigurosamente con la normativa vigente, son mucho más precisas y ágiles a la hora de hacer ese seguimiento de la jornada.
Automatización
En el marco de ese proceso digitalización, la automatización del registro supone un avance clave. Permite que los empleados no tengan que hacer el esfuerzo consciente de 'fichar': el sistema se activa automáticamente al iniciar la jornada en sus ordenadores o dispositivos.
Así se eliminan olvidos y errores y, además, el proceso resulta mucho menos intrusivo en las dinámicas laborales.
Teletrabajo / Trabajo híbrido
Inicialmente, el registro de jornada estaba concebido para el trabajo presencial. Pero el auge de las modalidades flexibles, con los sistemas híbridos y el incremento del teletrabajo, obliga a replantearse esa premisa.
Los sistemas que permiten registrar la jornada de los empleados sin importar su horario o ubicación se adaptan mucho mejor a la realidad empresarial actual.
Integración
Las soluciones más prácticas y operativas son aquellas que pueden integrarse con otras funcionalidades digitales de los departamentos de gestión de personas. Funcionalidades que cubren necesidades diversas, como la medición de la productividad, la gestión de proyectos o el control de ausencias y vacaciones.
Transparencia
Los sistemas de registro de jornada, especialmente, aquellos que se apoyan en la digitalización, aportan transparencia, trazabilidad y objetividad a las dinámicas laborales, lo que redunda en un mayor nivel de confianza de los trabajadores y en mejores decisiones empresariales.
Acompañamiento
Aunque estos sistemas suelen ser muy sencillos de usar, requieren una pequeña curva de aprendizaje.
Además, es importante explicar bien los beneficios que aportan tanto a empleados, como a mandos: más autoconocimiento, mayor precisión y objetividad y mejoras reales en la productividad.
Por esa razón, aquellos procesos que se acompañan de iniciativas de comunicación interna y gestión del cambio obtienen mejores resultados.
Bienestar
Una herramienta de registro de jornada puede contribuir también a la búsqueda del bienestar de los trabajadores y ayudarles a gestionar su desconexión digital, detectar cargas excesivas de trabajo, corregir planificaciones ineficientes y mejorar la conciliación laboral.