Redacción. El bienestar dejará de ser un concepto vinculado exclusivamente a beneficios laborales o políticas sociales para convertirse en una variable estratégica del entorno empresarial.
Así se pone de relieve en el informe Bienestar Extendido 2040, elaborado por Espacio Futuro, think tank del Grupo Santalucía, que analiza cómo los cambios sociales, económicos y vitales de las próximas décadas redefinirán el papel de las empresas en la vida de las personas.
El estudio anticipa que el bienestar futuro se construirá en un contexto marcado por la incertidumbre, trayectorias vitales menos lineales y una mayor fragilidad emocional. En este escenario, factores como la estabilidad, el tiempo disponible, la capacidad de conciliación y el acompañamiento a lo largo de la vida tenderán a ganar peso frente a la retribución económica como elementos centrales de bienestar.
Para una parte creciente de la población, sentirse sostenido y poder proyectar su vida será tan importante o más que el salario. Tanto es así que el 25 % de los adultos sitúa la estabilidad y el bienestar familiar como su principal meta a 15 años, por delante de la estabilidad financiera (18 %), un giro que explica por qué la conciliación y el tiempo disponible pesarán tanto como el salario en la relación entre personas y organizaciones.
Lluís Quetglas, experto de negocio en Espacio Futuro y director general de Vecdis, observatorio de innovación y transformación empresarial, explica que "el informe refleja un cambio claro en las prioridades. De cara a 2040, el bienestar no será solo una cuestión de ingresos, sino de estabilidad, tiempo y capacidad de adaptación. Las empresas que entiendan esto estarán mejor preparadas para el futuro".
Bienestar, clave para atraer y retener talento
Desde una perspectiva empresarial, el informe apunta a que el bienestar se convertirá en un factor clave de atracción y retención de talento.
La dificultad para sostener el equilibrio entre vida personal y profesional, junto con la presión cotidiana, hará que las personas valoren cada vez más entornos de trabajo que aporten previsibilidad, flexibilidad y apoyo, más allá de la compensación económica.
Las organizaciones que no incorporen estas realidades en sus modelos de gestión tenderán a enfrentar mayores niveles de rotación, desafección y pérdida de compromiso.
El análisis también destaca que las empresas operarán en un entorno donde las expectativas de las personas serán distintas. En 2040, empleados y consumidores valorarán cada vez más la capacidad de las organizaciones para ofrecer previsibilidad, claridad y coherencia.
El bienestar se integrará así en la propuesta de valor empresarial, no solo como política interna, sino como parte de la relación con clientes y la sociedad.
Más generaciones, más necesidades
Asimismo, el informe anticipa que el envejecimiento de la población y la convivencia de varias generaciones en el entorno laboral obligarán a las empresas a gestionar necesidades diversas. Las prioridades de bienestar no serán homogéneas, y requerirán enfoques más flexibles, adaptados a distintas etapas de la vida, desde la conciliación y el desarrollo profesional hasta la transición hacia etapas de mayor madurez.
"Las empresas tendrán que aprender a gestionar trayectorias vitales más largas y diversas. El bienestar no será igual para todos, y entender esa diversidad será clave para construir relaciones laborales más sostenibles", añade Quetglas.
Reducir la incertidumbre y reforzar la confianza
Desde la lógica de la prospectiva, Bienestar Extendido 2040 apunta a que las empresas que integren el bienestar de forma transversal en la organización del trabajo, en la cultura corporativa y en la relación con su entorno estarán mejor posicionadas para afrontar los retos de las próximas décadas. No se trata solo de ofrecer beneficios, sino de diseñar entornos laborales y organizativos que reduzcan la incertidumbre y refuercen la confianza.
"El bienestar será una de las grandes palancas de competitividad empresarial en 2040. Las organizaciones que lo incorporen de forma estratégica estarán mejor preparadas para atraer talento, sostener relaciones duraderas y adaptarse a un entorno en constante cambio", concluye Lluís Quetglas.
