Redacción. Con la llegada de septiembre y el regreso a la rutina, la flexibilidad laboral cobra especial relevancia para facilitar la reincorporación al trabajo tras las vacaciones. Sin embargo, casi la mitad de los profesionales en España afronta este mes con poca o ninguna flexibilidad.
Así lo revela el Estudio sobre Bienestar y Salud Laboral en España 2026, elaborado por Edenred, compañía especializada en employee engagement y beneficios sociales. Según el informe, el 47,6 % de los profesionales españoles trabaja con una flexibilidad baja o inexistente: un 24,9 % dispone únicamente de opciones limitadas y otro 22,7 % no cuenta con ningún tipo de medida.
El dato adquiere especial relevancia en esta época, cuando las necesidades de conciliación se intensifican, aunque también refleja una realidad que se mantiene durante todo el año: una parte significativa de los profesionales sigue teniendo poco margen para adaptar sus horarios, reorganizar su jornada o gestionar de manera autónoma sus tiempos.
Esta rigidez contrasta con lo que demandan los propios empleados. Más de ocho de cada diez profesionales vinculan las medidas de flexibilidad con una mejora de su productividad y bienestar: más de la mitad, un 51,4 %, afirma que este factor impulsa de forma directa su motivación y rendimiento, y hasta un 30,1 % reconoce que supone una ayuda importante, aunque no sea el único factor determinante.
Talento sénior y mujeres, las franjas con opciones menos flexibles
La edad marca diferencias notables. Los baby boomers, de 62 a 65 años, son el grupo con menor acceso a fórmulas flexibles: el 37,1 % no cuenta con ninguna medida. Entre la generación X, de 46 a 61 años, el porcentaje alcanza el 25,9 %.
En el extremo contrario, la generación Z registra el mayor acceso a flexibilidad moderada o alta, con un 54,7 %, mientras que los millennials les siguen de cerca con un 56,1 %. Precisamente, son los millennials quienes más valoran su impacto: el 56,6 % afirma que la flexibilidad aumenta su motivación y rendimiento, lo que demuestra que adaptar la organización del trabajo no solo facilita la conciliación estival, sino que también puede mejorar el desempeño.
Por otro lado, las mujeres se encuentran en posiciones más rígidas, con un 26,3 % que no dispone de ninguna flexibilidad, frente al 19,5 % de los hombres. Esta desigualdad resulta especialmente significativa en un periodo en el que la conciliación gana peso y la falta de autonomía sobre el tiempo puede incrementar la presión personal y profesional.
El mapa de la flexibilidad: de Madrid a Galicia
Las diferencias territoriales también se hacen visibles. La Comunidad de Madrid lidera el acceso a modelos flexibles: el 64,7 % de los profesionales dispone de flexibilidad alta o moderada, mientras que solo un 17,6 % afirma no contar con ninguna medida. Madrid destaca además en la valoración de estas políticas: el 60,9 % asegura que aumentan significativamente su motivación y rendimiento, el porcentaje más alto entre los territorios analizados.
En el extremo contrario se sitúa Galicia, donde apenas un 9,6 % disfruta de alta flexibilidad y el 34,5 % trabaja sin ninguna opción. La Comunidad Valenciana también presenta un porcentaje elevado de profesionales sin flexibilidad, con un 29,1 %.
Más de la mitad de trabajadores de pymes tiene poca o ninguna flexibilidad
El tamaño de la empresa es otro de los condicionantes que puede limitar la capacidad de adaptar las jornadas. Las microempresas encabezan la alta flexibilidad, con un 33 %, por delante de las grandes compañías, con un 18,7 %, y de las pymes, con un 14,3 %.
Las pymes presentan la situación más desfavorable: el 24,6 % de sus profesionales no cuenta con ninguna medida flexible y otro 28,8 % dispone únicamente de opciones limitadas. En total, más de la mitad del talento de estas compañías trabaja bajo modelos poco o nada flexibles.
Hostelería y turismo, el sector con menos margen en plena temporada alta
Las diferencias por sectores resultan especialmente relevantes durante el verano. Información y comunicaciones encabeza la flexibilidad laboral: el 75,8 % de los profesionales dispone de medidas altas o moderadas y solo un 6,9 % no cuenta con ninguna.
En el extremo contrario se encuentra hostelería y turismo, precisamente uno de los sectores con mayor actividad durante los meses estivales. Casi uno de cada tres profesionales, el 32 %, trabaja sin ninguna medida de flexibilidad.
Aunque no todas las actividades pueden recurrir al teletrabajo, existen otras alternativas: planificación anticipada de turnos, posibilidad de intercambio, adaptación horaria, jornadas intensivas o mayor autonomía para organizar el tiempo. Se trata de medidas que pueden resultar especialmente relevantes en sectores sometidos a una mayor presión durante la temporada estival.
"El verano hace más visibles unas necesidades que acompañan a los equipos durante todo el año. Las vacaciones escolares, los cambios de horario y la planificación del descanso ponen a prueba la capacidad de las empresas para adaptarse. La flexibilidad no consiste en aplicar la misma fórmula en todas las organizaciones, sino en ofrecer alternativas compatibles con cada actividad. Los datos muestran que hacerlo mejora el bienestar, la motivación y el rendimiento", afirma Olga Zografou, directora de People & CSR de Edenred España.