Redacción. El precio medio del menú del día en España se ha situado en 14,7 euros en 2026, un 3,5 % más que el año pasado, cuando alcanzó los 14,2 euros. Así se desprende de la encuesta que Hostelería de España realiza un año más en colaboración con Edenred, multinacional especializada en employee engagement y beneficios sociales.
Según Edenred, el menú del día es un recurso económico para los trabajadores que comen fuera de casa durante la jornada laboral. La compañía señala que ofrece una pausa y una opción variada vinculada a los productos de temporada y a la cocina tradicional, y que su precio cerrado y previsible permite planificar el gasto cotidiano. Por ello, añade, la evolución de este importe pone de relieve la necesidad de que los instrumentos destinados a facilitar la comida durante la jornada laboral se mantengan adecuados a la realidad económica.
La subida se produce en un contexto de encarecimiento de los costes. El IPC general de septiembre se situó en el 4,9 % interanual, por encima del 4,3 % de los precios de restauración, mientras que los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron un 2,7 %. Pese a esa moderación, algunos productos básicos para el sector registran incrementos más intensos: huevos (+12,3 %), legumbres y hortalizas (+9,8 %), carne de vacuno (+7,9 %) y pescado fresco y congelado (+4,5 %). A ello se suman los productos energéticos, que se encarecieron un 21,7 %, y en concreto la electricidad (+11,4 %), así como los costes laborales de la restauración, que avanzaron un 1,5 % en el primer semestre. Por otro lado, la facturación del sector creció un 2,7 % de media hasta julio, aunque, descontado el efecto de los precios, la actividad cayó un 1,6 %.
La encuesta incorpora además un bloque cualitativo con la perspectiva de los establecimientos. El precio cerrado y previsible es el principal motivo de elección del menú del día, señalado por el 34,5 % de los locales. Le siguen la comida casera o tradicional (21,8 %), la rapidez durante la jornada laboral (19,3 %) y la mejor relación calidad-precio frente a pedir a la carta (13,4 %).
En cuanto a la oferta, el 84,9 % de los establecimientos incluye platos españoles o regionales al menos un día a la semana, y el 50,4 % lo hace a diario. El 54,6 % permite modificar el menú de forma habitual y el 34,5 % bajo petición, de modo que el 89,1 % ofrece algún grado de adaptación; un 7,6 % no lo hace actualmente y un 3,4 % está valorando incorporarlo. Asimismo, el 47,1 % ofrece medio menú y el menú para llevar está implantado en el 68,7 % de los locales que respondieron a esta cuestión. Entre quienes no lo ofrecen, el 13 % no aprecia un impacto relevante, el 9,6 % cree que complicaría la operativa, el 6,1 % que podría aumentar las ventas y el 2,6 % que ayudaría a captar nuevos clientes.
Por comunidades autónomas, el precio medio oscila entre los 13,5 euros de Canarias y Murcia y los 16,3 euros del País Vasco. Extremadura, Asturias y Andalucía, con 14 euros en los tres casos, figuran también entre las más económicas, mientras que Baleares (16 euros) y Cataluña (15,7 euros) se sitúan entre las que presentan los precios más elevados. En Baleares y la Comunidad Valenciana, el precio del menú del día se ha mantenido estable en el último año.
Para José Luis Álvarez Almeida, presidente de Hostelería de España, el menú del día "es un recurso gastronómico que nace en nuestro país y que supone una solución práctica, saludable y variada para cientos de miles de personas. En los últimos años se está adaptando a las necesidades del mercado con incorporación de opciones menos calóricas o para personas con necesidades especiales, sin dejar de ser garante de nuestro acervo culinario y gastronomía típica de cada zona".
Por su parte, Antoine Blanc, director general de Edenred España, afirma que "el estudio muestra que comer fuera de casa durante la jornada laboral cuesta hoy más que hace unos años. Que el precio medio del menú se sitúe ya en 14,7 euros evidencia la importancia de que los instrumentos destinados a facilitar la comida de los trabajadores evolucionen también de acuerdo con la realidad económica. Mantener su capacidad efectiva de compra beneficia a los trabajadores y contribuye, además, a canalizar consumo hacia miles de establecimientos de hostelería".